Information - 7 de mayo de 2018

es - Un muro entre Israel y Palestina, pero…¿es solo un muro?


Muro o barrera de separación", “cerca o valla de seguridad, muro del apartheid, son algunas de las formas de denominar la “violación de derechos humanos” que en forma de fría “construcción” de hormigón, en la mayor parte de su trazado, atraviesa ilegalmente el territorio palestino.


En noviembre de 2000 el primer ministro israelí, Ehud Barak aprobó el primer proyecto para construir una "barrera", justificada como medida de seguridad frente al terrorismo. Su construcción comenzó en junio de 2002, durante el gobierno de Ariel Sharon, incluyendo la confiscación de tierras y propiedades palestinas, el aislamiento de ciudades y pueblos, y el desplazamiento de miles de familias palestinas.


La construcción del muro es diferente a lo largo de su recorrido que, si se termina, tendrá más de 700 km de largo y alcanzará de 8 m a 10 m de altura. Además, ocupa entre 50 m y 100 m de ancho que incluyen zanjas, alambres con púas, vallas electrificadas, diversos elementos de vigilancia y numerosos puestos de control.


Actualmente se ha construido el 64 %, con un trazado que no sigue la Línea Verde (frontera de 1967) que tiene 323 km de longitud, menos de la mitad de la longitud prevista para el muro, por lo que, más del 85% se construye en territorios palestinos, siguiendo un camino tortuoso y caprichoso con perjuicio para los recursos y derechos de los palestinos.


“Muro” que no es inofensivo, sino que:


- Confisca propiedades y tierras, se apropia de pozos, destruye huertos y sus plantaciones, entre los que destacan los olivares, base de la economía de gran parte de la población palestina. Como consecuencia de la ocupación, solo se explota 1 de cada 5 hectáreas de tierra cultivable y más de 9 de cada 10 de las hectáreas cultivadas carecen de riego.


- Es un obstáculo para el acceso a servicios básicos como: puestos de trabajo, centros de salud, centros de educación... Por ejemplo, la tasa de desempleo es muy elevada, en 2016 alcanzó un 27% en el Territorio Palestino Ocupado y fue aún más alta en Gaza, donde llegó al 42%. Por otra parte, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2016, “el acceso a los servicios de salud está restringido por el muro y los puestos de control, que impiden que los pacientes, el personal sanitario y las ambulancias accedan directamente a los principales hospitales de referencia palestinos ubicados en Jerusalén oriental”.


- Apropiación de recursos hídricos y de la fuente principal de abastecimiento de agua en zonas ubicadas entre la Línea Verde y el propio muro. Según el Programa Conjunto OMS/UNICEF de Monitoreo del Abastecimiento de Agua y del Saneamiento, el porcentaje de población que se beneficiaba de servicios de agua corriente disminuyó del 88% en 1995 al 56% en 2015.


En octubre de 2003, la Asamblea General de la ONU (AG) (Resolución 10/13) pide a Israel que paralice y elimine el muro que está construyendo en territorio palestino, por ser contrario al derecho internacional.


S.S. Juan Pablo II se manifestó contra este muro en el Angelus del 16-11-2003: “¡Tierra Santa no necesita muros, sino puentes! Sin reconciliación de los corazones, no puede haber paz”.


En julio de 2004, el fallo de la Corte Internacional de Justicia declara que el muro viola la legislación internacional ya que está dentro de un territorio ocupado. Israel debe detener su construcción, desmantelar las porciones ya construidas, y otorgar a los palestinos reparaciones por los daños que ha causado. Y poco después, de nuevo la AG (Resolución 10/15 de 2004) exige al estado de Israel cumplir el dictamen judicial que declara ilegal el muro, pero con más peso simbólico que efectivo puesto que dicho estado se manifestó en contra y considera que nada le obliga a cumplirla.


¿Es el muro la solución que argumenta el Estado de Israel? En el mensaje de Navidad de 2004 del entonces, patriarca latino de Jerusalén, Michel Sabbah, afirmaba: “El muro de separación no protegerá. Por el contrario, hará aumentar el odio, la ignorancia del otro, y por tanto, la hostilidad, la violencia y la inseguridad”.


La AG “…Expresando grave preocupación por las persistentes y crecientes pérdidas, daños, perjuicios y padecimientos que inflige Israel, la Potencia ocupante, al pueblo palestino como consecuencia de la construcción ilegal del muro y el régimen asociado…” estableció en noviembre de 2006, un “Registro de las Naciones Unidas de los daños y perjuicios causados por la construcción del muro en el territorio palestino ocupado” y tristemente, hoy en día, se siguen recopilando datos.


¿Por qué no se respeta ni se cumple la legalidad internacional? Mientras no se haga, la población palestina se verá privada de sus derechos y sufrirá los daños y perjuicios causados por la construcción del muro. “Los más altos muros no aseguran la seguridad. Ni el agresor ni el agredido gozan de paz. La paz es un don de Dios y sólo Dios dona esta paz (Fouad Twal, patriarca latino de Jerusalén emérito, 24-12-2008)"


No se puede permanecer indiferente ante la injusticia y violación de derechos en este territorio. S.S. Benedicto XVI en su viaje a tierra Santa en mayo de 2009 no pudo dejar de decir la tristeza que le producía ese muro: “Una de las imágenes más tristes que he visto durante mi visita a estas tierras ha sido el muro. Al pasar a su lado, recé por un futuro en el que los pueblos de Tierra Santa puedan convivir en paz y armonía, sin necesidad de esos instrumentos de seguridad y de separación, sino más bien respetándose y confiando mutuamente, y renunciando a toda forma de violencia y agresión.” Y posteriormente, el Papa Francisco, tampoco pudo evitar realizar ese gesto de acercamiento al muro que dio la vuelta al mundo y corroboraba las afirmaciones de su antecesor.


Mantengamos esas plegarias. Es necesario confiar y seguir creyendo que la paz es posible. Debemos hacer oír nuestra voz de Iglesia y ser transmisores de los signos de esperanza de los que, con fe, esperanza y amor, no cesan de trabajar para conseguir que algún día se restaure la paz y la dignidad de los dos pueblos.


Maribel Aguilar.


Miembro del quipo de cooperación internacional de Caritas Diocesana de Orihuela-Alicante.