Formation - 10 de octubre de 2019

es - Pobreza y Exclusión en España: Repensando el modelo de inclusión social


2008 es el año en que se destapó en España la crisis en toda su dureza. Dos de los indicadores más cruentos de aquella etapa fueron el aumento a tasas record del desempleo y la cascada de desahucios por impago de hipotecas.


Desde el punto de vista macroeconómico se considera 2015 como el año de la salida de la crisis. Sin embargo, la recuperación de los indicadores globales no puede hacernos olvidar que la nuestra es una sociedad donde se han fragilizado 4 grandes pactos sociales :


- El pacto fiscal redistributivo
- El pacto laboral vehiculado por los convenios colectivos
- El pacto intergeneracional del sistema de pensiones bajo la modalidad de reparto.
- El pacto interterritorial


Si en 2007, antes de la crisis, los niveles de exclusión eran del 16,4% de la población, en 2018 se eleva al 18,4%. ¿Por qué esta persistencia de la exclusión ?


La globalización ha ido conformando un mundo cada vez más interdependiente y donde la autonomía de los estados se ha reducido. La crisis económica ha tenido también consecuencias sobre la legitimidad de las instituciones de la democracia representativa. Y eso provoca desafección política, baja participación en lo social y alejamiento de integración. En un contexto de incertidumbre no hemos sabido generar un sistema de gobernanza global.


Crisis económica, social y cultural forman una sola dinámica con la crisis ecológica. Mantener un modelo basado en el crecimiento ilimitado no es posible en un contexto (nuestro planeta) con recursos limitados.


La sociedad española ha salido fragmentada de la crisis. El informe FOESSA 2018 distingue tres tramos cuya desvinculación aumenta : La sociedad acomodada (48%), la insegura (33%) y la excluida (19%)


Al hablar de salida de la crisis hay dos lenguajes divergentes. La población no entiende una salida de la crisis que no suponga empleo con una remuneración digna y ha visto cambiar el desahucio por impago de hipoteca por desahucio por impago de alquiler. Las élites, por el contrario, hablan de crecimiento económico, productividad y beneficios. 


Los factores de exclusión social más frecuentes en la actualidad son la mala calidad del empleo y los problemas en el mantenimiento de la vivienda. Esto hace que sean los jóvenes, con situaciones laborales y de vivienda más precarias, uno de los grupos con mayores tasas de exclusión.


La crisis afectó más a los hogares más débiles y la recuperación tampoco ha ofrecido las mismas oportunidades a todos.


Tres políticas públicas condicionan el futuro : la capacidad para fortalecer valores de solidaridad entre generaciones, la legitimidad que otorguemos al estado del bienestar y el compromiso fiscal con las dos anteriores.


Los recortes en gasto en sanidad, educación y dependencia, aunque no han desmantelado estos pilares del Estado del Bienestar, no se han recuperado aún a los niveles anteriores a la crisis.


Nos encontramos, pues, en 2019 en una sociedad con cicatrices de la crisis, en lenta y desigual recuperación y con niveles altos de pobreza y exclusión social. Todo esto nos lleva a repensar el modelo de integración social.


Hasta ahora esta inclusión se sustentaba en tres pilares : el esfuerzo personal, la incorporación al mercado laboral, políticas que desarrollan los derechos sociales. Esta es la estructura que hoy vemos tambalearse. La incertidumbre, la precariedad en el empleo y la fragilización de las políticas protectoras nos hace cuestionarnos acerca de cómo construir sociedades inclusivas.


Necesitamos desarrollar un modelo de ecología integral, nuevas formas de relacionarnos, tanto en la vida política como en la social. Un modelo que reconozca la vinculación social como un nuevo derecho de tercera generación. El reto es construir consensos sobre lo común y fortalecer el tejido social : poner a la persona y la sostenibilidad en el centro de las prioridades.


Pilar Trillo
Hermanita de la Asunción


(1)VIII Informe FOESSA sobre exclusión y desarrollo social en España 2019. Fundación FOESSA.