Information - 12 de diciembre de 2018

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Mensaje de Adviento 02.12.18


Conferencia Episcopal de Nicaragua


“Bendito sea Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y de todo consuelo, que nos consuela en todos nuestros sufrimientos para que nosotros podamos consolar a todos los que sufren con el consuelo que nosotros mismos recibimos de Dios.” (2 Cor. 1,3-4)


A nuestros hermanos de la Iglesia católica que peregrina en Nicaragua, a los hermanos de otras Iglesias y Comunidades Eclesiales, a los seguidores de otras religiones, a los hombres y a las mujeres de buena voluntad comprometidos en el servicio al bien común.


Las lágrimas de nuestro pueblo son las lágrimas de Dios. Él camina con nosotros en medio del dolor y se solidariza con nuestro sufrimiento (cf. Ex 33,1-16 ; 34:8-10 ; Dt 4, 1-7). En efecto, en la muerte, en las desapariciones de cualquier ser humano, en la detención, en la cárcel injusta, en el exilio forzado de la familia, en la manipulación de la conciencia sobre todo a través de algunos medios de comunicación y redes sociales promotores muchas veces de falsas noticias y en la división del pueblo, Dios mismo ha sido negado. Nos preguntamos si un nuevo horizonte para una Nicaragua mejor es posible dado el aumento alarmante de los índices de violencia en el país y la manera agresiva cómo aún entre hermanos se esconde el deseo de venganza.


En medio de este panorama la Iglesia de Cristo permanece y espera en su Señor. La óptica de la fe es la que nos permite esperar contra toda esperanza (Rm 4, 18-21). Dios tiene la última palabra sobre la vida y la historia de los pueblos y por lo tanto de nuestra propia Patria.


(...)


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