Formation - 7 de mayo de 2019

es - La Buena Política, al servicio de la Paz


Con este título, el papa Francisco encabezaba su tradicional mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, que la Iglesia celebra desde hace ya 52 años el 1 de enero.



Resulta paradójico y triste que, siendo la paz un deseo mayoritario y amplio de los hombres y mujeres de todos los tiempos (“suprema aspiración de toda la humanidad a través de la historia” como decía San Juan XXIII en el primer punto de Pacem in terris), podamos constatar que sería casi imposible encontrar un solo período en la historia de la humanidad en el que los conflictos entre pueblos o grupos sociales hayan estado ausentes.



Por ello, es de agradecer que Francisco, una vez más, nos sorprenda con un mensaje clarificador y sugerente para que lo que es un deseo ferviente de la humanidad y que, además, para los cristianos supone un mandato “cuando entréis en una casa, decid primero : “paz a esta casa” (Lcs 10,5) se convierta en una realidad.



Ya San Juan XXIII afirmaba que la paz no es, como se nos decía entonces, el simple orden o la mera ausencia de conflictos (muchas veces producto del miedo o el temor a la fuerza del otro, como ocurría en tiempos de la llamada “guerra fría”), sino que se había de identificar con la convivencia fundada en la verdad, la justicia, el amor y la libertad.



Francisco, en coherencia con su mensaje, y consciente de que muchas veces la política se concibe como la búsqueda de poder a cualquier precio que lleva al abuso y la injusticia, la coloca en el lugar que Jesús asignó a los que quieren ser los primeros (“quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos” (Mc, 9,35).)



De esta manera, la política, y son palabras de Francisco, “puede convertirse verdaderamente en una forma eminente de caridad”, al servicio de los derechos humanos y de la paz, algo en lo que, y seguimos con palabras de él, “pueden estar de acuerdo todos los políticos, de cualquier procedencia cultural o religiosa, que deseen trabajar por el bien de la familia humana, practicando aquellas virtudes humanas que son la base de una buena acción política : la justicia, la equidad, el respeto mutuo, la sinceridad, la honestidad, la fidelidad.



Pero el papa no sólo pide a los políticos y a la política ese esfuerzo para conseguir y consolidar la paz, también nos pide a todos y todas, como un desafío que exige ser acogido día tras día, un compromiso activo y operante en pos de un gran proyecto de paz, basado en la responsabilidad recíproca y la interdependencia de los seres humanos.



Proyecto de paz que Francisco nos presenta como una conversión del corazón y del alma y que se manifiesta en tres dimensiones :



• La paz con nosotros mismos, rechazando la intransigencia, la ira y la impaciencia.



• La paz con el otro, el familiar, el amigo, el extranjero, el pobre, el que sufre…



• La paz con la creación entera, redescubierta como don de Dios, que todas las personas tenemos el deber de cuidar y proteger con amor.


 


José Javier Carmona