Témoignages - 28 de mayo de 2016

es - Un inmigrante hondureño en un Centro de Internamiento de Extranjeros


Por Vivat International España


José Alberto es un inmigrante hondureño que llegó al aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid Barajas, en noviembre del 2015, con la intención de construir un futuro mejor para él y su familia. La preocupación y el miedo al aterrizar en la península para encontrarse con un mecanismo de control migratorio que no le permitió ingresar a territorio español por no acreditar suficientes medios económicos para su estancia como turista.


“Al llegar al aeropuerto de Madrid, con el pasaje de turista, tuve que declarar todo en el aeropuerto, también el dinero que traía. No era suficiente, según ellos, para vivir tres meses, que era lo que autorizaba mi visado de turista. Me retuvieron en el aeropuerto y desde ese momento comencé a ser “ilegal”, palabra que se ha grabado a fuego en mí”, dice.


Este extranjero permaneció durante horas retenido en el aeropuerto siendo posteriormente trasladado a un centro de internamiento de extranjeros. “Me llevaron a lo que llaman CIE, es como una de las cárceles de mi país, donde nadie me decía qué tenía que hacer para salir de allí. No tenía posibilidad de comunicarme con nadie, pues me quitaron todo, tampoco deseaba hacerlo, para no comprometer a mis compañeros y que ellos también fuesen detenidos. Pregunté, grité intente molestar a todos, como único recurso para que me sacaran de allí. Lo hicieron cuatro días después para llevarme a un avión de regreso a mi país. Era un turista no deseado, porque no tenía dinero, no porque hubiera hecho algo digno de sanción”, lamentó.


Cuando la policía se disponía a llevar a José Alberto al avión que le llevaría directo a Tegucigalpa, la capital de Honduras, en Centroamérica, esto fue lo que sucedió: “Me negué a subir al avión, hice un alboroto para llamar la atención, algún acontecimiento había en el aeropuerto y la escena de mi oposición no era digna, así que me volvieron a llevar al centro, donde a las veinticuatro horas, me pusieron en libertad, o mejor dicho, me abandonaron en la calle, también sin explicación Ahora estoy expuesto a que la policía me detenga de nuevo en alguna calle de Madrid, y mi calvario comience otra vez. Soy “ilegal”, ¿De qué?, ¿Qué tipo de delincuente soy?, ¿Cuál es mi delito?, se pregunta.


Criticó que los policías no le hayan proporcionado información veraz sobre su situación legal. “No nos informaron de nada, y nada les interesaba de nosotros, somos llevados como objetos mal tratados y se olvidan que somos seres humanos. La impotencia es tan fuerte, que eres capaz de dejarte maltratar y hasta matar, porque no puedes hacer nada, no puedes denunciar a los que así te tratan, ellos tienen la autoridad, tú no puedes ni sabes a quién recurrir, no conoces ni te explican tus derechos y la pregunta ¿Qué puedo hacer? te desgarra el alma”, expresó.