Divers - 20 mars 2016

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refugio de...

“Todo está escondido en la memoria, 
refugio de la vida y de la historia. La memoria estalla hasta vencer 
a los pueblos que la aplastan 
y que no la dejan ser 
libre como el viento. ..”
Leon Gieco

8 de marzo de 1908 : Cerca de 130 trabajadoras de la fábrica Cotton de Nueva York, se declaraban en huelga y ocupaban el lugar donde estaban empleadas. Su reivindicaciones eran simples y justas : conseguir una jornada laboral de 10 horas, salario igual que el de los hombres y una mejora de las condiciones higiénicas.
El dueño de la empresa ordenó cerrar las puertas, y provocar un incendio, con la intención de que las empleadas desistieran de su actitud. Sin embargo, las llamas se extendieron y no pudieron ser controladas. La mujeres murieron abrasadas en el interior de la fábrica.
Dos años más tarde, en plena época del funcionamiento de la II Internacional, se convocó en Copenhague una reunión de mujeres socialistas, en la que la revolucionaria alemana, Clara Zetkin, propuso celebrar, el 8 de marzo en recuerdo de la muerte de estas trabajadoras y denominarlo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
Así, marzo nos trae aires de conmemoración, no de celebración. Hacer memoria con otros ha sido y será poderoso motor de generosidades nuevas e iniciativas luminosas. La memoria no nos deja perder el sentido de la historia, de los procesos. Pero para ello se necesita un poco de distancia de los acontecimientos y su impacto inmediato. Impresiona constatar cuántos de nuestros derechos actuales –que consideramos indiscutibles y esenciales- han sido producto de una larga cadena de gestos valientes y reivindicaciones evidentes. “Estamos paradas en hombros de mujeres gigantes…”
Y en este mes de memorias no quisiéramos olvidar que muchas mujeres viven aún hoy situaciones de opresión extrema, que hieren no sólo a un determinado género, sino al entramado mismo de nuestra dignidad humana.
La violencia sexual y de género es la causa de un terrible sufrimiento en la RD Congo, hasta el punto que este país es conocido como la capital mundial de las violaciones. Según un estudio reciente, cada hora 48 mujeres y niñas son víctimas de este tipo de violencia.
La situación es aún mucho peor en Kivu, las provincias orientales del Congo, un área caracterizada por la presencia de grupos rebeldes armados tanto locales como extranjeros y por un desplazamiento forzoso masivo de civiles. Sólo en Kivu Norte hay más de 500.000 desplazados, el 25 por ciento de todos los que hay en el país.
Los autores de los actos de violencia sexual y de género pueden ser tanto rebeldes como soldados del ejército regular, pero también puede también puede tratarse de civiles corrientes e incluso de desplazados que viven en los campamentos. Sus víctimas – mujeres, chicas e incluso niñas – quedan con cicatrices físicas y psicológicas imborrables.
Uno de los mayores obstáculos para reducir la violencia sexual y de género en el Congo es la impunidad de los responsables. Si bien el país ha aprobado una de las legislaciones más severas del mundo contra la violencia sexual – con penas que van de los cinco a los veinte años de cárcel, o el doble si se trata de miembros de las fuerzas armadas – muy pocos autores de violaciones han sido condenados. Las víctimas prefieren mantenerse calladas y no denunciar lo sufrido. Confían así evitar represalias de sus agresores cuyo crimen quedará sin castigo. Urge la presión de la comunidad internacional, la sensibilización de población, el apoyo a las ONG’s y comunidades locales, las iniciativas comunes…
Memoria agradecida. Memoria esperanzada. Memoria creativa que conspira para que nuevos caminos de liberación se abran para todos y todas. Memoria colectiva. Memoria impostergable. Gracias a todas aquellas mujeres que creyeron y siguen creyendo que los pequeños combates hacen otro mundo posible.

María Eugenia Ramírez, ra

Memoria : Memoria