Divers - 15 de noviembre de 2017

es - Paz, Justicia e Instituciones Sólidas

La paz y la justicia se juegan en las instituciones. Si el número de países “formalmente” democráticos aumentó notablemente en la segunda mitad del siglo XX, la calidad de estas democracias está lejos de cumplir los estándares del Estado de Derecho.
La Unidad de Inteligencia de The Economist visibiliza esta situación en el índice democrático que publica anualmente. Aún reconociendo que se trata de un indicador discutible (como lo son en realidad todos los indicadores), escenifica bien, a mi entender, la situación por la que atraviesa la Democracia.
En 2016, de los 165 países y dos territorios analizados, sólo 76 pueden ser considerados democracias. Y de estos, 57 muestran carencias reseñables. Sin embargo, lo más importante quizá sea que, con respecto al año anterior, 72 países han empeorado sus valores democráticos : pluralismo de los procesos electorales, estado de las libertades civiles, participación política y cultura política.
La democracia es el sistema político que, hasta la fecha, de ha revelado más eficaz para ordenar la convivencia en aras del bien común. Eso hace de su deterioro una mala noticia para el desarrollo sostenible de los pueblos.
Naciones Unidas con este objetivo de desarrollo sostenible señala la exigencia de instituciones sólidas como un requisito necesario para la consecución de la paz y la justicia. Esas instituciones sólidas deben ser capaces de garantizar : el respecto y el ejercicio de la diversidad, el acceso a la justicia efectiva y el control de las políticas locales y nacionales.
“Para lograr la paz, la justicia y la inclusión, es importante que los gobiernos, la sociedad civil y las comunidades trabajen juntos para poner en práctica soluciones duraderas que reduzcan la violencia, hagan justicia, combatan eficazmente la corrupción y garanticen en todo momento la participación inclusiva. La libertad para expresar las propias opiniones, en privado y en público, debe estar garantizada. Las personas deben poder participar en el proceso de adopción de las decisiones que afectan a sus vidas. Las leyes y las políticas deben aplicarse sin ningún tipo de discriminación. Las controversias deben resolverse mediante sistemas de justicia y política que funcionen bien. Las instituciones nacionales y locales deben rendir cuentas y tienen que prestar servicios básicos a las familias y las comunidades de manera equitativa y sin necesidad de sobornos”.
Mejorar la calidad de nuestros instituciones es, pues, un ejercicio de ciudadanía y una inversión en paz y justicia.

Pilar Trillo
Hermanita de la Asunción