Liturgie - 15 de marzo de 2017

es - Liturgia de oración por los mártires de hoy Vincent Machozi Karunzu, Religioso Asuncionista


• Canto inicial
• Motivación
Hacer memoria de los mártires de nuestro tiempo y de todos los cristianos que en diversas partes del mundo son objeto de persecusión, discriminación, privación de la libertad religiosa y de la vida es una exigencia que nace del propio Evangelio.
El Santo Padre Francisco nos anima diciendo que : “La mayor fuerza de la Iglesia hoy está en las pequeñas Iglesias perseguidas” e insiste diciendo que “sin memoria no hay esperanza”.
Para los medios de comunicación los mártires no son noticia, esto lo sabemos bien.
Por otro lado debemos hacer memoria, la “memoria de los mártires” : “Aquellos que han sufrido y dado su vida como Jesús”. La Iglesia es, en efecto, este pueblo de Dios, “pecador pero dócil”, “que hace grandes cosas y que también da testimonio de Cristo hasta el martirio” :
“Los mártires son aquellos que llevan adelante la Iglesia, son aquellos que sostienen a la Iglesia, que la han sostenido y la sostienen hoy. Y hoy hay más que en los primeros siglos. Los medios de comunicación no lo dicen porque no hace noticia, pero tantos cristianos en el mundo hoy son bienaventurados porque son perseguidos, insultados, encarcelados. ¡Hay tantos en las cárceles, sólo por llevar una cruz o por confesar a Jesucristo ! Ésta es la gloria de la Iglesia y nuestro apoyo y también nuestra humillación : nosotros que tenemos todo, todo parece fácil para nosotros y si nos falta algo nos quejamos… ¡Pero pensemos en estos hermanos y hermanas que hoy, en número mayor al de los primeros siglos, sufren el martirio !”.


La sangre de los mártires es semilla de cristianos
Una Iglesia sin mártires es “una Iglesia sin Jesús”. Debemos rezar “por nuestros mártires que sufren tanto”, “por aquellas Iglesias que no tienen libertad de expresión”, porque “ellas son nuestra esperanza”.
“Ellos con su martirio, con su testimonio, con su sufrimiento, incluso dando la vida, ofreciendo la vida, siembran cristianos para el futuro y en las demás Iglesias. Ofrezcamos esta liturgia por nuestros mártires, por aquellos que ahora sufren, por las Iglesias que sufren, que no tienen libertad. Y demos gracias al Señor por estar presente, con la fortaleza de su Espíritu, en estos hermanos y hermanas nuestros que hoy dan testimonio de Él”.
Primera Lectura Ap 12, 10-12a : « No amaron tanto su vida que temieran la muerte ».
Salmo resp. Sal 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6
R/. (5) : Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares.
Evangelio Mt 10, 28-33 : « No tengáis miedo a los que matan el cuerpo ».


Testimonio :
En el territorio administrativo de Beni, provincia del Kivu Norte, fue asesinado el sacerdote Vincent MACHOZI KARUNZU, perteneciente a la congregación asuncionista, la misma que lleva casi 5 años añorando muy tristemente a tres de sus sacerdotes secuestrados en la Parroquia de Mbau, en la Periferia de la Ciudad de Beni.
“Machozi”, significa “Lágrimas” (En Swahili). Este sacerdote, después de varios años de trabajo en Boston, regresó a su territorio para acompañar a su pueblo en lágrimas desde decenas de años. El estaba comprometido en buscar soluciones de protección para la gente. Con la pérdida del Padre Vincent Machozi, el pueblo de la parte norte de la provincia del Kivu Norte pierde uno de sus principales pilares, sobre todo en la lucha pacífica contra los que siembran la desolación. El enemigo ha elegido golpear el corazón del pueblo mártir.
Queremos hacer un homenaje a un hombre muy valiente, un combatiente del pueblo, un misionero comprometido con la defensa de los derechos humanos y la justicia de la población congoleña, en general, y más especialmente defensor de los derechos de la población de los territorios de Beni y de Lubero.
El Padre Vincent MACHOZI sabía muy bien que iba a morir de un día al otro. Que el ejemplo de su valentía y de su sacrificio por el pueblo nos anime a seguir luchando por la liberación del pueblo sometido.
• Canto de meditación
• Para profundizar….. (opcional)
De los sermones de san Agustín, Obispo.
(Sermón 335, 1-2 : PL 38, 1470)
El significado del martirio
Tratándose de la fiesta de los santos mártires, ¿de qué podemos hablar mejor que de la gloria de los mismos ? Ayúdenos el Señor de los mártires, puesto que él es su corona. Hace poco escuchamos al bienaventurado apóstol Pablo que pregonaba el grito de los mismos mártires : ¿Quién nos separará del amor de Cristo ? Tal es el grito de los mártires. ¿La tribulación ? ¿La angustia ? ¿La persecución ? ¿El hambre ? ¿La desnudez ? ¿Los peligros ? ¿La espada ? Porque está escrito : « Por ti somos mortificados todo el día y considerados como ovejas de matadero ». Pero en todas estas cosas vencemos por aquel que nos amó.
Éste es el grito de los mártires : soportarlo todo, no presumir de sí mismos y amar a quien es glorificado en los suyos, para que quien se gloríe, se gloríe en el Señor. Ellos conocían también lo que hace poco hemos cantado : Alegraos en el Señor y exultad, justos. Si los justos se alegran en el Señor, los injustos no saben alegrarse más que en el mundo.
Pero éste es el primer ejército que hay que vencer : primero hay que vencer al placer y luego al dolor. ¿Cómo puede superar la crueldad del mundo quien es incapaz de superar sus halagos ? Este mundo halaga prometiendo honores, riquezas, placer ; este mundo amenaza sirviéndose del dolor, la pobreza y la humillación. Quien no desprecia lo que él promete, ¿cómo puede vencer sus amenazas ? Las riquezas causan su propio deleite ; ¿quién lo ignora ? Pero la justicia lo tiene aún mayor.
El Apóstol pasó ciertamente por alto todos los halagos del mundo, y quiso que los recordases tú, el halagado por el mundo. ¿Por qué ? Porque anunciaba de antemano los combates de los mártires ; aquellos combates en que vencieron la persecución, el hambre, la sed, la penuria, la deshonra y, por último, el temor de la muerte y al más cruel de los enemigos.
Mas consideren, hermanos, que todo es obra del arte de Cristo. El Apóstol nos invita a preferir el amor de Cristo al del mundo. ¿Cuántas estrecheces han de pasar quienes quieren robar cosas ajenas ? ¿La persecución ? Ni la persecución los quiebra. El avaro dice en su corazón lo que quizá no se atreve a decir con su lengua : ¿Quién nos separa de la ambición del oro ? ¿La tribulación ? ¿La angustia ? ¿La persecución ? También los avaros pueden decir al oro : « Por ti somos llevados a la muerte día a día ».
Con razón, pues, dicen los santos mártires en el salmo : Júzgame, ¡oh Dios ! y distingue mi causa de la de la gente malvada. Distingue, dijo, mi tribulación, pues tribulaciones las sufren también los avaros. Distingue mis angustias, pues las sufren también los avaros. Distingue mis persecuciones, pues las sufren también los avaros. Distingue mi hambre, pues, con tal de adquirir el oro, la sufren también los avaros. Distingue mi desnudez, pues por el oro se dejan desnudar también los avaros. Distingue mi muerte, pues por el oro mueren también los avaros.
¿Qué significa : Distingue mi causa ? Por ti somos llevados a la muerte día a día. Ellos sufren todo eso por el oro, nosotros por ti. La pena es igual, pero distinta la causa. Si la causa es distinta, la victoria está asegurada. Por tanto, si miramos a su causa, amaremos estas fiestas de los mártires. Amemos en ellos no sus sufrimientos, sino la causa de los mismos ; pues, si amamos solamente sus sufrimientos, encontraremos a muchos que sufren cosas peores por causas malas.
Pero fijémonos en la causa ; miren la cruz de Cristo ; allí estaba Cristo y allí estaban los ladrones. La pena era igual, pero diferente la causa. Un ladrón creyó, otro blasfemó. El Señor, como en el tribunal, hizo de juez para ambos ; al que blasfemó lo mandó al infierno ; al otro lo llevó consigo al paraíso. ¿Por qué esto ? Porque, aunque la pena era igual, la causa de cada uno era diferente. Elijan, pues, las causas de los mártires si quieren alcanzar la palma de los mártires.

• Oraciones libres…
• Padre Nuestro

oración por los mártires cristianos
Señor, tan grande es nuestro amor por ti
que a pesar de que vivimos en un mundo
donde pronunciar tu nombre puede significar una muerte segura
tus fieles aún lo dicen
y lo dicen con más fuerza.

Ayúdanos a trabajar por un mundo donde todos pueden hablar sus credos
y rezar sus oraciones
sin miedo a la violencia.

Escucha las oraciones de los que están contigo
en tiempos difíciles
y en los valles oscuros,
y que mueren con tu nombre en sus labios.

Llévalos pronto a tu lado
donde puedan donde puedan conocer la paz eterna.

Amén

• Bendición
• Canto final