Information - 24 de marzo de 2017

es - Lima, 19 de marzo de 2017


Queridas hermanitas y laicos(as):


Hemos recibido agradecidas, la comunicación de ustedes, expresándonos su comunión y su solidaridad con el pueblo peruano, por los acontecimientos de los últimos días.


Los medios de comunicación, han dado cuenta de la emergencia por la que está pasando el país en casi la totalidad del territorio. Los fenómenos climatológicos, agravados por el calentamiento global y sus consecuencias, está tocando fuerte diversas poblaciones del país, con lluvias torrenciales que tienen desbordados varios ríos, ocasionando lo que aquí se conoce como “huaicos”: avalanchas de agua, lodo, piedras…que arrasan con todo lo que encuentran a su paso. Como en muchos de nuestros países, la población más pobre, asentada en las riberas de los ríos o incluso en su cauce durante los períodos secos, se ha visto duramente afectada.


Para quienes han estado en Lima, serán familiares los barrios y lugares cercanos a nuestra comunidad afectados de manera directa (Huachipa, Chosica, Carapongo, malecón Checa)… Esta tragedia, de magnitud tan amplia, ha movido a la solidaridad y al trabajo conjunto de todos los organismos del Estado y de la población civil. Por ahora, las clases de colegios públicos y privados han sido suspendidas, debido a las dificultades de movilidad y la posibilidad de nuevos huaicos.


Carreteras intransitables, poblaciones aisladas por la caída de puentes o las dificultades de acceso, abusos en el costo de los alimentos, viviendas y zonas de cultivo destruidas, restricciones en el suministro de agua potable…son apenas algunas de las consecuencias que va dejando el paso de numerosos huaicos en lo que llevamos de esta situación, que se ha recrudecido en las últimas dos semanas. Muchas personas han perdido su medio de trabajo y sus viviendas están destruidas o gravemente afectadas.


Con los vecinos del sector, hemos montado barricadas con bolsas de arena o piedras para impedir el paso del agua. Por suerte, en las calles del barrio el desborde del río más cercano ha llegado débilmente ocasionando sólo las molestias del barro y el polvo que se levanta luego por el exceso de calor en este tiempo del año. Sabemos que lo que vendrá después de esta emergencia, puede ser más difícil aún debido a la necesaria reubicación de muchas familias, la reparación de puentes y carreteras, la rehabilitación de las plantas purificadoras del agua para el consumo…y, sobre todo, la fuerza para volver a empezar después de tanta impotencia y destrucción…


Grupos de vecinos, empiezan a organizarse tomando la iniciativa de acercarse a los sectores más afectados con diferentes donaciones…Por ahora todo es aún muy confuso y la ansiedad por ayudar no siempre nos hace responder de la mejor manera. Esperamos encontrar los contactos necesarios para que la solidaridad que queremos ofrecer sea lo más adecuada posible.


Solidarias con el sufrimiento de familias y pobladores de diferentes regiones del país, seguimos muy unidas, confiadas en la oración y la comunión de todas y todos.


Fuerte abrazo, comunidades de Lima. Hermanitas de la Asunción.