Themes - 15 de diciembre de 2015

es - La justicia y la misericordia: una relación complementaria

El Papa Francisco en “Misericordiae Vultus” (MV), en los nº 20 y 21 nos muestra la relación entre Justicia y Misericordia. Creo que es importante que nos detengamos en este aspecto.
De buenas a primeras se puede objetar y de hecho se han puesto objeciones a la misericordia: 1. La misericordia inhibe al compromiso por la justicia y no contribuye a configurar un sistema más justo. 2. La misericordia, por medio de ayudas espontáneas puntuales encubriría las injusticias del sistema social, en lugar de transformarlo de raíz. A esto, Walter Kasper, en su obra “La misericordia” responde con cinco puntos que son esclarecedores.
1.- “La afirmación según la cual, las estructuras justas harían superfluas las obras de caridad, esconde una concepción materialista del hombre: el prejuicio de que el hombre vive “solo de pan”, una concepción que humilla al hombre e ignora justo lo que es más específicamente humano”.
2.-“Sin misericordia, los nuevos estados de necesidad, a menudo no serán descubiertos… Nuestra sociedad, por mucho que el sistema social funcione bien en su conjunto, no puede pasar sin la misericordia… La misericordia puede ser calificada como fuente innovadora y motivadora de la justicia social”.
3.-“La vida humana y una sociedad en verdad humanitaria no son posibles sin amistad, comunidad, solidaridad y, justamente, misericordia”.
4.-“El afecto y la misericordia no se pueden organizar y regular estatalmente; de ellos no se puede hacer una ideología universal. Son algo personal, algo a lo que tan sólo se puede motivar e inspirar”.
5.-Los últimos papas han afirmado que es necesario construir, más allá de la cultura de la justicia, una “civilización del amor”. “Es así como la Iglesia y los grupos eclesiales pueden contribuir en alguna medida a la humanización de la sociedad y del sistema social. En una palabra, a que nuestro Estado social tenga alma” .
El Papa Francisco afirma que “La misericordia no es contraria a la justicia, sino que expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer” (MV 21).
Podemos, pues, afirmar que la justicia y la misericordia deben ir continuamente de la mano porque se complementan. La lucha por un mundo más justo, por otro mundo posible, debe conllevar una gran dosis de misericordia. La justicia necesita de la misericordia para mantener viva la llama de una justicia más humana y la misericordia necesita de la justicia para encuadrar sus obras en el marco de un mundo más justo.