Prieres - 7 de febrero de 2018

es - Frontera, drama humanitario


12 kilómetros de alambre, cuchillas y mallas para contener el sueño europeo.


AMBIENTACIÓN Donde vamos a tener la celebración, aparece una gran valla levantada en alto, con una pregunta en sus redes :


¿ qué protegemos ?


El silencio ante los muros que formamos, será el ambiente mejor de la celebración. Después de plantear la pregunta, haremos unos momentos de silencio. ESCUCHAMOS el testimonio de alguien que ha saltado la valla.


"Llevábamos muchos meses en el bosque, ya empezaban el frío y las lluvias, teníamos hambre y decidimos saltar. Teníamos mucho miedo porque en dos intentos anteriores muchos fueron detenidos y deportados. Así que pensamos que la única forma de poder entrar era juntándonos muchos. Así, al menos, algunos lo conseguirían. Por eso , gracias a mis compañeros estoy aquí".


Soy un camerunés que llevo 14 años de travesía por distintos países de África desde que salí de mi país. He visto a muchos con heridas y cortes por culpa de la valla, como me pasó a mí. Vengo porque tengo hambre, miedo y somos maltratados en África. Mi vida es un riesgo constante. Estamos rodeados de muros y vayas de todo tipo".


Dejamos unos momentos para reposar el testimonio. LECTURA Mt 25,35.43


REFLEXIÓN


(Se van leyendo despacio, dejando unos momentos de silencio para interiorizarlo )


Cada forastero que llama a nuestra puerta es una ocasión de encuentro con Jesucristo, que se identifica con el extranjero acogido o rechazado en cualquier época de la historia.


Jesús nos invita superar nuestros miedos, a conocernos y respetarnos.


Reconocer a Jesucristo y proteger, promover e integrar a Cristo en nuestros hermanos.


Este verdadero encuentro con Cristo es fuente de salvación, una salvación que debe ser anunciada y llevada a todos.


El encuentro con el Señor y entre los que llegan y acogen se convierte en oración.


En el verdadero encuentro con el prójimo, ¿sabremos reconocer a Jesucristo que pide ser acogido, protegido, promovido e integrado? el Señor tiene hambre, sed, está desnudo, enfermo, es extranjero y está en la cárcel, y es asistido por algunos, mientras que otros pasan de largo.


Terminamos nuestra oración diciendo juntos la oración que el Papa Francisco hizo en Lesbos.


Dios de Misericordia,


Te pedimos por todos los hombres, mujeres y niños


Que han muerto después de haber dejado su tierra,


Buscando una vida mejor.


Aunque muchas de sus tumbas no tienen nombre,


Para ti cada uno es conocido, amado y predilecto.


Que jamás los olvidemos,


Sino que honremos su sacrificio


con obras más que con palabras.


Te confiamos a quienes han realizado este viaje y este asalto.


Afrontando el miedo, la incertidumbre y la humillación,


Para alcanzar un lugar de seguridad y de esperanza.


Así como Tu no abandonaste a tu Hijo.


Cuando José y María lo llevaron a un lugar seguro,


Muéstrate cercano a estos hijos tuyos.


A través de nuestra ternura y protección.


Dios de misericordia y Padre de todos,


Despiértanos del sopor de la indiferencia,


Abre nuestros ojos a sus sufrimientos.


Y líbranos de la insensibilidad,


del encerrarnos en nosotros mismos.


Ilumina a todos, a las naciones,


comunidades y a cada uno de nosotros,


Para que reconozcamos


como nuestros hermanos y hermanas


A quienes llegan a nuestras fronteras


Ayúdanos a compartir con ellos las bendiciones,


Que hemos recibido de tus manos


Y a reconocer que somos todos inmigrantes,


viajeros de esperanza hacia ti,


Que eres nuestra verdadera casa,


Allí donde toda lagrima será enjugada,


Donde estaremos en la paz y seguros en tu abrazo.


Belen Miguel r.a.


Podéis encontrar la celebración completa en pdf arriba a la derecha de esta página