Themes - 4 de septiembre de 2016

es - “Educación de calidad”: uno de los 17 Objetivos para transformar el mundo al 2030. Apuntes para una reflexión…


Las Naciones Unidas han definido “la educación de calidad” como uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)1 para los próximos 15 años. Y precisan: el éxito de todos los objetivos dependerá, en gran medida, de los resultados en materia de educación.


Esta educación de calidad, prosigue la ONU, deberá tomar en cuenta varios derechos : "el derecho a la escolaridad, al aprendizaje socialmente relevante y según las capacidades de cada uno, el derecho a un trato digno así como a la igualdad de oportunidades para todos”2 .


Hablar de derecho a la escolaridad para todos, supone -por ende-la igualdad en condiciones y oportunidades para asistir a la escuela. Se sobreentiende, pues, que cada persona sea tratada según su dignidad de ser humano. Estos derechos aparentemente evidentes e incuestionables desde hace muchos años, no son realidad para muchos habitantes del planeta, como podemos constatar a través de los múltiples datos y estadísticas al alcance.


Por ejemplo, según el último informe anual de Ban Ki-Moon​3 “la probabilidad de que muchos niños en ciertas regiones del mundo puedan asistir a la escuela, se reduce si viven en zonas rurales, si sus familias tienen escasos ingresos o si sus padres han recibido poca o ninguna educación.


En 2013, último año del que hay estadísticas disponibles, 59 millones de niños en edad de cursar estudios primarios estaban sin escolarizar, así como 65 millones de adolescentes en edad de cursar estudios secundarios, en su mayoría chicas. Los niños en edad de cursar estudios primarios procedentes del 20 por ciento de los hogares más pobres, tenían cuatro veces más de probabilidades de quedarse sin escolarizar que sus homólogos de familias más acomodadas…las desigualdades persisten en el mundo entero. En 2013, aún había 757 millones de adultos analfabetos y dos tercios de esa cifra eran mujeres4".


” Al leer estas líneas y otros datos que nos llegan por los medios de comunicación, me viene a la memoria nuestra llegada al Tchad, en 2001. El arzobispo nos había pedido una secundaria para las chicas de los barrios periféricos de Yamena, la capital.Abrimos un curso de nivelación antes de iniciar el primer año de secundaria, porque las que habían tenido la suerte de obtener su certificado de primaria,carecían de bases y muchas de ellas no sabían casi leer o escribir, según observamos en los exámenes de admisión.


Como los niños del documental francés “Camino a la escuela”5 , estas chicas tenían -a pesar de su corta edad- importantes responsabilidades hogareñas (cocinar, lavar la ropa de los hermanitos, limpiar la casa, ir por agua al pozo más cercano, etc.) además de un buen número de kilómetros que recorrer antes de llegar al colegio. Nuestro barrio no tenía los servicios mínimos como agua entubada, electricidad, línea telefónica, servicio de limpieza, etc. así que las condiciones de vida, a temperaturas que superaban los 40 grados, eran duras y exigentes. A pesar de que en su tradición la mujer no necesita estudiar, ya que está destinada al hogar, las niñas que recibimos contaban con el apoyo de sus familias para continuar su formación. Cada año recibíamos alrededor de 150 candidatas, cuando sólo teníamos lugar para 50.


Pero volvamos al informe: pareciera que calidad supone la universalización de la enseñanza primaria y secundaria en 20306 . Desde otro ángulo de acercamiento, podríamos abordar la calidad no en cobertura, sino en dirección, es decir, considerando la intención educativa.


Si es verdad, como constatamos, que un porcentaje reducido de la población mundial accede a la educación escolar, también podemos observar que el modelo o paradigma actual pone el acento cada vez más en la adquisición de competencias técnicas o profesionales y de diplomas, como estrategia para una inserción rápida y exitosa en un mercado del trabajo, exigente y competitivo. Parecería que se asocia calidad a capacidad de consumo,a acceso a bienes y servicios de manera ilimitada, como único modo de realización humana garantizado o posible.


En este contexto el Papa Francisco nos recuerda que el superdesarrollo derrochador y consumista actual contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora (…) que el hombre y la mujer del mundo posmoderno corren el riesgo permanente de volverse profundamente individualistas, y que muchos problemas sociales se relacionan con el inmediatismo egoísta actual (…) con nuestra incapacidad para pensar seriamente en las futuras generaciones, en quienes quedan excluidos del desarrollo7.


Frente a todas estas situaciones contrastantes cabe preguntarse: ¿Qué significa entonces este aprendizaje socialmente relevante, orientado a una educación de calidad que la ONU promueve como estrategia para avanzar hacia un desarrollo sustentable?


Mientras escribo estos apuntes, recibo una invitación por Facebook de una antigua alumna de este colegio del Tchad que mencionaba más arriba.Me sorprende que me escriba en español, pues los idiomas oficiales del país son el francés y el árabe. En el colegio enseñábamos también el inglés, que venía a ser para ellas ya un cuarto idioma, si consideramos que cada una venía con su propia lengua materna.


Esta chica forma parte de la primera generación del Colegio. Empezamos con ella y otras 45 alumnas en una sala provisional de suelo de arena y muros de paja. Como no había puerta o cerradura, cada día necesitábamos sacar y meter todas las bancas de una pequeña bodega. No teníamos pizarrón ni libros pero las alumnas venían felices y se tomaban muy en serio sus estudios. A medio día una mamá preparaba algo de comer a la leña, y continuábamos después de que hacían una pequeña siesta bajo un hangar de techo de lámina. Al final de la tarde regresaban a casa,y realizaban sus tareas a la luz tenue de una lámpara de petróleo.


Cuando estrenamos el edificio definitivo, sembramos también unos 70 árboles. El terreno desértico no poseía más que algunos matorrales espinosos. Las alumnas acogieron con convicción la propuesta de adoptar cada una un arbolito, que regaban por la mañana al llegar y por la tarde al irse todos los días, sacando el agua necesaria del pozo de la escuela. Había que ver su felicidad, que les redoblaba de energía a pesar de que varias venían sin desayunar o ya cansadas de las labores hogareñas.


Así, el aprendizaje se realizaba a través de las clases pero sobre todo a través de una vida de familia donde tratábamos de discernir los aprendizajes socialmente relevantes y según las capacidades de cada una. Identidad y alteridad nos parecían tareas importantes en un país donde los conflictos interétnicos surgían al menor gesto cotidiano. Aprender a ser sí misma, acogiendo al otro diferente, ensanchar la mirada a dimensiones nacionales y universales; compartir la vida escolar: responsabilidades, momentos conviviales, etc. en pequeños equipos mezclando edades, niveles y procedencias, fueron todo un aprendizaje a la cohabitación pacífica y a la responsabilidad del entorno.


Pero volvamos a esta exalumna que me localizó por Facebook. Cuando le pregunté cómo es que me escribía en español. Me respondió lo siguiente :


Estoy en Cuba estudiando Medicina desde 2011, ¡el mundo es tan pequeño!, nunca pensé que algún día podría hablar español, pero gracias a Dios aquí estoy estudiando en español... ya voy para el 5º año.


Hoy me doy cuenta que el colegio Asunción no solo dejó conocimiento en mi, sino que dejó cambios y transformaciones en mi personalidad. Uno de los valores que me ha enseñado es que el ser humano vale por lo que es y no por lo que tiene.


Nos han enseñado el perdón, el amor y la aceptación. Y que cuando Dios alumbra nuestros ojos, vemos que todo lo que nos ha pasado, a pesar de ser doloroso, nos lleva a su proposito, y que nunca hay que abandonar sus sueños. Estoy muy orgullosa de ser tu alumna, de ser el fruto de la solidaridad y la hermandad, y ahora más que fruto del colegio Asunción, soy también el fruto de la ELAM 8.


Por la gracia de Dios, seré un médico para Cristo, no solo para el Tchad sino para el mundo si es necesario. Espero terminar pronto y regresar ayudar a mi familia igual que al país. Nunca te voy a olvidar masoeur, que Dios te bendiga igualmente...


Sus palabras sencillas vinieron a darle un toque concreto a estas reflexiones sobre los aprendizajes relevantes y la educación de calidad.


En este sentido,el Papa nos invita a recuperar los diferentes niveles delo que llama“equilibrio ecológico”: el interno con uno mismo, el solidario con los demás, el natural con todos los seres vivos, el espiritual con Dios. Una educación, sugiere Francisco, llamada a crear hábitos, virtudes, motivaciones adecuadas que nos permitan reaccionar desde una transformación personal (…) La educación será ineficaz y sus esfuerzos serán estériles si no procura también difundir un nuevo paradigma acerca de lo humano, la vida, la sociedad y la relación con la naturaleza…9


Hace poco la revista « Chalenges »proponía tres características necesarias para hacer carrera sin diploma10 , o sea, sin adherir al sistema escolar : poseer un sueño, un proyecto personal; perseguirlo tenazmente; y ser humilde.No tener grandes estudios ni diplomas-continúa el texto-ayuda a no refugiarse en el espejismo de la vanidad y a desarrollar una facilidad en el contacto con los demás, sabiendo recibir y aprender de otros.


Me pregunto si, al buscar una educación de calidad para un desarrollo sostenible, el sistema escolar, tal y como existe en la mayoría de los países, no será un paradigma a transformar.


Una educación de calidad podría ser quizá, más allá de los parámetros escolares o a través de ellos, una educación que despierte en cada uno un excedente de humanidad para que, desde su gracia particular11 , es decir, desde sus propios talentos, contribuya a hacer de nuestra tierra un lugar habitable para todos.


Hna Ana Senties, r.a., Secretariado Internacional de Educación