Prieres - 7 de mayo de 2015

es - La obra de tus manos en las nuestras para seguir cuidando tu Creación

Ambientación: Al comenzar nuestra celebración, están presentes :

Una bolsa de tela
Un vaso de agua
Un plato con semillas
Una pequeña lucecita.
Una ramita, o una flor.

Monición:
Hermanas/os, nuestra responsabilidad por la creación, por la obra de Dios que ha puesto en nuestras manos, nos convoca hoy aquí.
Con el Dios creador, y el Dios de nuestra historia, queremos seguir trabajando en este mundo, cuidando el jardín que se nos entregó para que siga siendo bello y habitable. Nuestro compromiso está en poder poner el trabajo y la parte que nos corresponde, en esta obra común de todos, que hacemos con nuestro Dios.
Alegres, por ser llamados a esta importante tarea cantamos:

Canto: ( puede cambiarse por otro más apropiado, según la asamblea)

UNA SEMILLA

Hice un pocito
Sobre la tierra
Y usé mis manos
Como herramienta

Una semilla (una semilla)
Puse en la tierra (puse en la tierra)
En el pocito (en el pocito)
Para que duerma (para que duerma)

Llené con agua (llené con agua)
Mi regadera (mi regadera)
Sobre el pocito (sobre el pocito)
Hice que llueva (hice que llueva)

Miré hacia el cielo (miré hacia el cielo)
Y una sonrisa (y una sonrisa)
El sol enviaba (el sol enviaba)
Como caricia (como caricia)

En unos días (en unos días)
Brotó mi planta (brotó mi planta)
Yo la protejo (yo la protejo)
Cuando ella baila (cuando ella baila)

( Se lee, despacio la pequeña parábola )

LAS SEMILLAS

Había una vez un hombre, que todos los días cogía el autobús para ir al trabajo.
Una parada después, subía una anciana, que se sentaba junto a la ventana, sacaba una bolsita y durante todo el trayecto, iba tirando algo diminuto por la ventana.
Siempre hacía lo mismo.
Un día, intrigado el hombre, le preguntó qué era lo que tiraba por la ventana.
Son semillas, dijo la anciana.
¿ Semillas ?, ¿ semillas de qué ?
De flores. Es que miro afuera y está todo tan vacío … Me gustaría poder viajar viendo flores durante todo el camino, ¿ verdad que sería bonito ?
-  Pero las semillas caen encima del asfalto, las aplastan los coches, se las comen los pájaros… ¿ Cree que sus semillas germinarán al lado del camino ?
-  Seguro que sí, contestó la anciana, aunque algunas se pierdan, otras acabarán en la tierra y , con el tiempo, brotarán.
-  Pero… tardarán en crecer, necesitarán agua…
-  Yo hago lo que puedo hacer. ¡ Ya vendrán días de lluvia ¡
La anciana siguió con su trabajo… y el hombre bajó del autobús para su trabajo, pensando que la anciana había perdido un poco la cabeza.

Unos meses después… yendo al trabajo, el hombre, al mirar por la ventana, vio todo el camino lleno de flores… Todo lo que veía, era de un gran colorido, se acordó de la anciana y se dio cuenta que hacía días que no la había visto.
Preguntó al conductor
-  ¿ y la anciana de las semillas ?
-  Ya hace unos días que murió.
El hombre volvió a su asiento y siguió mirando el paisaje.
Las flores han brotado, pero ¿ de qué le ha servido el trabajo a la señora? No ha podido ver su obra.
De repente, oyó la risa de una niña. Señalaba entusiasmada las flores…
-  ¡ Mira, papá ¡ , ¡ Mira cuántas flores ¡

La anciana había hecho su trabajo. Dejó su herencia a todos los que la pudieran contemplar para ser más felices.

Dicen que ese hombre, desde aquel día, hace el viaje de casa al trabajo, con una bolsa de semillas.

No puedes ver cómo crecen las semillas. Puedes creer y trabajar para hacer posible que la tierra germine y que a otros les haga feliz contemplar la tierra.

(Dejamos un espacio de silencio y reflexión )

Rezamos juntas/os el salmo

SALMO 103

Aclamen, todos los hombres, al Señor:
es propio de los buenos alabarlo.
La palabra del Señor hizo el cielo,
y el aliento de su boca, los ejércitos celestiales;
él encierra en un cántaro las aguas del mar
y pone en un depósito las olas del océano.

Que toda la tierra tema al Señor,
y se postren ante él los habitantes del mundo;
porque él lo dijo, y el mundo existió,
él dio una orden, y todo subsiste.
El Señor observa desde el cielo
y contempla a todos los hombres;
él mira desde su trono ,
a todos los habitantes de la tierra;
modela el corazón de cada uno
y conoce a fondo todas sus acciones.
Nuestra alma espera en el Señor:
él es nuestra ayuda y nuestro escudo.

Nuestro corazón se regocija en él:
nuestras manos se ponen a su tarea,
nosotros confiamos en su obra.

Señor, que tu amor descienda sobre nosotros,
conforme a la esperanza que tenemos en ti.
Conforme a la obra que nos encomiendas,
Para que tu y nuestra creación,
Sea la obra que salió de tus manos.

( Hacemos “eco” al salmo, de forma espontánea )

Cantamos

Sois la semilla

Sois la semilla que ha de crecer,
Sois la estrella que ha de brillar,
Sois levadura, sois grano de sal,
antorcha que ha de alumbrar.

Sois la mañana que vuelve a nacer,
sois espiga que empieza a granar.
Sois aguijón y caricia a la vez,
testigos que voy a enviar.

( Leemos el texto bíblico )
Texto bíblico

Mateo 13: 1-9
Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. Y se le juntó mucha gente; les habló diciendo:
Salió el sembrador a sembrar, mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, y se quemó; porque no tenía raíz, se secó. Parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, ciento, sesenta, o treinta por uno. El que tenga oídos para oír, que oiga.

Tiempo de compartir
Hacemos silencio para interiorizar la oferta de la palabra
Después, nos levantamos y cogemos alguna semilla de las que están presentes en nuestra celebración, expresando dónde queremos tirarlas, sembrarlas. Aportando a la vida , a la naturaleza ,una alegría, una luz en el camino y en la vida de nuestros hermanos.

Oramos juntos:
Haz Señor que te amemos a ti y a tus criaturas con el amor con que tú nos
Amas.
Que aceptemos y amemos nuestro trabajo en favor de la vida y de tu creación .
Que como la simiente que necesita tiempo para crecer, no nos cansemos de intentarlo una y otra vez.
Haznos desprendidos, de las acciones que emprendemos, para saberte confiar sus frutos, aunque nosotros no los veamos.
Que unidos en este trabajo a favor de la ecología, y con el testimonio de nuestra vida, Hagamos que el mundo sea más humano y fraterno, más digno de ser admirado como obra tuya, y reconciliados con la creación y unidos a ella, cantemos ya desde ahora tus alabanzas.
Por Jesucristo tu hijo y Señor nuestro.