Liturgie - 29 de enero de 2014

es - Celebración a la vida y al “Gran Creador”

Un altar tradicional se pone al centro, a la manera indígena, con flores o pétalos, follaje verde, frutos… además de ornar con velas… este altar es símbolo del universo creado.

Los participantes forman un círculo en torno al símbolo.

Introducción

Esta celebración nos permite honrar el universo así como el Poder Creador que está al origen de todo, según la tradición de los pueblos indígenas, sensibles a la presencia del Dador de la Vida en lo cotidiano: el trabajo del agricultor que hace que la tierra sea fecunda, del artesano y de la mujer, que transforman los elementos naturales en alimento y cultura; del poeta que canta la belleza de lo creado, del sabio que conoce y explica los misterios del cosmos… en todas estas actividades Su Presencia es reconocida.

El movimiento natural del corazón indígena es transformar su agradecimiento en ofrenda. El sabe que el Dador de la vida le ha confiado la responsabilidad del Cosmos, así con su pequeño poder, con su actividad cotidiana participa a la acción creadora y renovadora del Creador.

(Sensibilización: dos personas recorren lentamente el círculo con el incienso y el agua mientras otro lee)

Lector

  • (Tierra): cierra tus ojos, párate derecho, relajado y firme, imagina que eres un árbol que hunde sus raíces en la tierra.
  • (Viento y fuego): mientras pasa el incensario, símbolo del viento y del fuego, huele el incienso, siente el calor del fuego, su poder purificador y transformador en cada poro de tu ser.
  • (Agua): el agua es fuente de vida, fecundidad y salud, toma unas gotas y refresca tu cabeza y tu frente para que el Dador de la vida ponga en tu inteligencia pensamientos de paz, reconciliación y concordia.

(Después de la lectura se puede cantar un mantra o un canto inspirador de paz y armonía… o escuchar un fondo musical de alguna tradición religiosa o cultural…)

Oración

Monición

Estos símbolos nos han ayudado a ponernos en presencia del Gran Creador, imploremos su bendición con las palabras de los 4 vientos, símbolo del Universo, nuestra casa común, que reúne y unifica armónicamente todo lo creado y es signo de que un Poder Creador está al origen de todo lo que existe.

(Al pedir su bendición, se lee el texto, una persona de rodillas, en el centro va incensando los 4 puntos cardinales), mientras todos, en círculo, ponen la mano en el hombro del que está a la derecha, símbolo de comunión humana universal)

 

Gran Creador, Tú nos formaste, Corazón del cielo,
Corazón de la Tierra:
Te damos gracias por habernos creado
Dios del Trueno, Dios de la lluvia:

Desde la salida del sol buscamos la paz en el mundo entero.
Que haya libertad, tranquilidad, salud para todos
tus hijos que viven en el Este, donde el sol se levanta.

Te pedimos también, a la puesta del sol, hacia el Oeste,
que todo sufrimiento, toda pena,
todo rencor terminen, como el día termina.

Que tu luz ilumine los pensamientos,
las vidas de los que lloran, de los que sufren,
de los que están oprimidos, de los que no ven ni escuchan.

Rogamos hacia el Sur,
donde el Corazón del Mar purifica toda corrupción,
enfermedad, pestilencia.
Danos fortaleza, para que nuestras voces
lleguen a tu corazón, a tus manos y a tus pies.
Nos postramos delante de Ti
con nuestras ofrendas, invocándote día y noche.

Rogamos hacia el Norte,
desde los cuatro puntos cardinales de este mundo,
confiando en que El Corazón del Viento
llevará hasta tus oídos la voz, el clamor de tus hijos.

Oh Gran Creador, Corazón del Cielo,
Corazón de la Tierra, nuestra madre:
Danos vida, mucha vida y una existencia fecunda y útil,
para que nuestros pueblos encuentren
la paz en todas las naciones del mundo.

Se puede terminar con un canto o un gesto de paz