Témoignages - 27 de noviembre de 2013

es - El derecho a una vivienda digna

Soy una chica ecuatoriana de un país muy humilde. Hace doce años decidí emigrar a España para encontrar un futuro mejor, pero lo que menos imaginaba es que me iba a encontrar con mil tropiezos a lo largo de este caminar.

Me tocó luchar mucho para poder reunir a mi familia y conseguir estar legal aquí en España. Empecé trabajando a sol y a sombra con una niña pequeña de pocos meses en Galicia, luego decido salir de ahí y buscar nuevas oportunidades en Barcelona, enseguida encuentro trabajo y empecé alquilando una cama para dormir con mi hija.

Un poco más adelante conseguí traer a mi esposo y alquilar una habitación, luego nos espabilamos y encontramos un piso de alquiler, gracias a Dios ya estamos trabajando los dos y aquí es donde empieza una pesadilla, que para nosotros en esos momentos era una ilusión. Una gente desalmada nos convence de que estamos tirando el dinero a la basura y nos embarcamos en la compra de una vivienda con una hipoteca, al comienzo todo iba bien, pero en 2007 mi esposo quedó sin trabajo y aquí es donde tropezamos con la roca más grande, el banco. Empezamos a aceptar mil condiciones, como son la refinanciación, congelación y carencia, todo esto era pan para hoy y hambre para mañana.

Al final terminamos perdiendo nuestros ahorros y la deuda no dejó de crecer en cantidad. Todo esto lo hicimos porque había una familia que decidió en su buena voluntad avalarnos. Pero nos ha costado grandes agobios, enfermedades y mil problemas en el hogar.
A comienzos del año 2012 conocemos la Plataforma Afectados por la Hipoteca (PAH) de Santa Coloma, que es quien nos acoge, nos consuela y sobre todo nos apoya. Aquí decidimos enfrentarnos al “monstruo” del banco y dejar de pagar, luego mi esposo decide regresar a Ecuador después de largo tiempo sin trabajo y marcha llevándose a mis dos tesoros más preciados, mis hijos.

Me enfrento al banco y me toca negociar con una mala persona, que se siente dueña del país que decide dónde una persona tiene que vivir. Con la plataforma intentamos negociar una dación total, pero debido a mil problemas y sobre todo por los avales, decido coger una dación parcial, con una deuda de seis mil euros y retornar al Ecuador, pero la vida me sigue dando “caña” abandono mi trabajo y con más de 6 años trabajados y 10 cotizados, no tengo siquiera opción a paro, me quedo con una mano delante y otra detrás.
Con grandes lagrimas en mis ojos me despido de España y sobre todo de la PAH de Santa Coloma de Gramenet. Recordaré siempre en la distancia a esos grandes líderes como son Miguel, Eloy, Puri y Rosa María y todas las demás personas que forman parte de esta plataforma. Mil gracias, me los llevo en el corazón pero mi recompensa es unirme a mi familia y tocar esos niños que tanto extraño y empezar una nueva vida.

Desirée Martinez