Themes - 26 de noviembre de 2013

es - Crear redes es crear nuevas relaciones

Hacer redes es crear nuevas relaciones. Relaciones que se refieren a la interacción y a la inserción en la comunidad humana, esto es la “polis”– como señaló Hannah Arendt en su libro “La condición humana” (1958): “La polis no es Atenas sino los atenienses”. Crear nuevas relaciones y hacer amigos es una subversión de todos los mecanismos de toma de decisiones y de control. Se trata de adoptar modelos de organización que viabilicen la conversión de competición en cooperación. Segundo Arendt, “La cooperación es un atributo del modo de organización de los seres humanos”.

Es difícil reconocer eso, porque todas las organizaciones verticales se basan en la competición: cuanto más centralizadas, más “se alimentan” de competencia y de los sentimientos que la acompañan, entre los cuales está la desconfianza. Eso vuelve imperante la necesidad de control y, en consecuencia, la exigencia de obediencia.

Al contrario, si nos organizamos siguiendo un esquema ó un patron de redes, el cambio en la organización comienza a ocurrir “naturalmente”. Cada red que articulamos va dificultando la propagación de esos virus o impedimentos. Crea zonas autónomas, aunque sean temporales, por las cuales la confianza transita y la competición puede ser convertida en cooperación. En fin, en un sentido ampliado del término, favorece la manifestación de la confianza y de sostén recíproco.

Fundamentalmente, la transición del esquema jerárquico a un esquema de redes es el imperativo de sostenibilidad en cualquier campo, para entender mejor el mundo que se avecina y para anticiparse a los cambios que viviremos en todos los sectores, adoptando un nuevo modelo organizativo en aquellas iniciativas en las que estamos envueltos.

Estamos comprometidas con la erradicación de la pobreza; es nuestro campo de acción.

Nuestras actividades buscan la justiça, la paz, y la integridad de la creación para llegar a promover un mundo más habitable. Estamos comprometidas a “hacer visible el sufrimiento de los más pobres vehiculando las informaciones hacia los lugares donde se toman las decisiones” para llegar a incidir sobre las causas de la pobreza. Eso solo ocurre si organizamos nuestras iniciativas siguiendo un esquema, un patrón de redes.

En nuestros lugares de inserción
, compartimos a diario la vida, las esperanzas y los sufrimientos de las personas y de las familias marginadas de los barrios populares, en su realidad difícil de parados, inmigrantes, desplazados, sin papeles, refugiados y las victimas del tráfico humano. La realidad local es el espacio donde se materializan las decisiones tomadas a nivel mundial. Estas decisiones dejan huella sobre la organización de la vida cotidiana, tanto a nivel social, económico, política como cultural y religioso… y los empobrecidos son los más vulnerables.

  Esta realidad interpela nuestra misión. Con las redes, ONG, grupos y colectivos buscamos actuar localmente dentro de una perspectiva global teniendo nuestras opciones y modalidades de actuar atentas a las causas y a la acción solidaria destinada a restaurar la calidad de vida, a transformar las relaciones y a ser el punto de partida de los cambios globales. Sabemos que los cambios son difíciles, sin embargo creemos que ellos se realizan progresivamente a través de compartir experiencias engendrando un pensamiento y una acción comunes.

  También hacemos la experiencia de que los “sujetos globales políticos, económicos, financieros” son cuestiones de vida o muerte, lo que significa que son ante todo temas espirituales. Con gestos y con palabras, Jesús anunció el Reino de la justicia y suscitó la primera comunidad de constructores de paz. En 1999, el Capítulo general confió al Secretariado Justicia, Paz e Integridad de la Creación la responsabilidad de unir la Congregación a una ONG reconocida por la ONU a fin de colaborar con otros para que los excluidos sean oídos allí donde se toman las decisiones importantes, que tienen impacto sobre el futuro del planeta y de la familia humana.

  ¿Cómo y qué papel juegan las Congregaciones religiosas en la ONU?
Por su misión en la Educación, la Sanidad, los Servicios sociales, la preservación del entorno, los Derechos Humanos, la movilidad de los pueblos, los derechos de las mujeres, de la infancia, de los jóvenes, etc., las ONG de las Congregaciones religiosas juegan un papel muy importante sistemático en la ONU, a nivel local y global.


Las Hermanitas de la Asunción, participamos desde el 2001 en la ONG de la Orden de San Agustín, reconocida en el Departamento de Información Pública (DPI). Fue para nosotras un tiempo de aprendizaje. Tomamos conciencia de los objetivos y de la organización de la ONU.
También pudimos constatar que es a nivel del Consejo Económico Social (ECOSOC) donde los empobrecidos han de ganar su espacio de visibilidad. Prosiguiendo las búsquedas emprendidas por el Secretariado Internacional JPIC, en el 2008 nos hicimos miembros asociados de la ONG Vivat Internacional. Lo son también las Religiosas de la Asunción, que desde el 2007 forman parte activa del Secretariado Internacional Justicia, Paz e Integridad de la Creación. Vivat es reconocido por ECOSOC, y los objetivos de su presencia en las Naciones Unidas son:

•  Estar al servicio de las personas y de los pueblos empobrecidos y apoyar sus esfuerzos para más dignidad, libertad y bienestar.
•  Promover el respeto por los Derechos Humanos, el desarrollo sostenible, la comprensión y la armonía entre los pueblos, las culturas, las clases sociales, las religiones.
•  Promover la ecología sostenible, proteger la biodiversidad y la preservación de las riquezas del planeta para las futuras generaciones.

Compuesta por numerosas Congregaciones internacionales, Vivat toca de cerca las cuestiones más críticas de los empobrecidos y de las personas marginadas en el mundo entero. Esto concede credibilidad a Vivat cuando presenta a las Naciones Unidas las cuestiones que proceden de las Congregaciones asociadas.

Concretamente, veamos algunas líneas de fuerza de Vivat para actuar en la ONU:

•  Acceso a la realidad de los pueblos a través de las inserciones que las Congregaciones Asociadas viven sobre el terreno.
•  La puesta en marcha de una estructura que pueda sostener acciones de lobbying a nivel internacional:
 Desde su fundación, Vivat organizó una Oficina en Nueva York para seguir de cerca las actividades de las Comisiones del ECOSOC y de otros grupos en el interior de la ONU;
 En el 2009, Vivat organizó otra Oficina en Ginebra (Suiza) donde está el Consejo de las Naciones Unidas, y muchos otros grupos actuando a favor de los Derechos Humanos;
 Otras Oficinas están en vías de organización en diversos países a nivel regional.
•  La realización de varias acciones de lobbying teniendo por objetivo un amplio abanico de temas vividos en terreno de misión, que une las voces de sus miembros presentes en el mundo entero.
En Internet, vivatinternational.org ofrece información interesante sobre estas gestiones que incluyen, por nombrar sólo algunas, la erradicación de la pobreza, del SIDA, atención a las comunidades indígenas y su lucha contra la violencia de las Compañías mineras, los emigrantes, el tráfico humano, los derechos de las mujeres y de adolescentes.


Estamos llamadas a entender la misión como un diálogo de vida y a participar con otros en la búsqueda de nuevas formas de organización de la vida hacia el ideal de un nuevo paradigma de sociedad justa, con una economía y un entorno sostenible.


“Juntas somos enviadas a aquellos que, en el mundo, no tienen voz ni influencia, para que nuestros actos “hablen Jesucristo”,

Buena Nueva anunciada a los pobres.”

(Regla de Vida de las Hermanitas de la Asunción. Nº 9)