Prieres - 9 de agosto de 2011

es - Oración Ecuménica

Oración Ecuménica INTRODUCCIÓN
Esta oración se fundamenta en tres ideas convergentes. La oración se une ante todo a la Jornada Mundial por la Paz a través del silencio. Esta oración explora cuál es el significado del silencio y del pecado. La perspectiva desde la cual está dirigida esta oración es la de la comprensión de las diversas “direcciones”. Las lecturas ayudan a orientarse y precisan una nueva identidad: aquella de ser “embajadores de paz y de reconciliación” capaces de romper el silencio, portando sobre sí la Tau, tercer elemento en torno al cual gira la oración, símbolo del cumplimiento de la voluntad de Dios.
“Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre,
estoy en medio de ustedes”. (Mt. 18,20) “Y cualquier cosa que pidan en mi nombre, la haré,
para que el Padre sea glorificado en el Hijo”. (Jn. 14,13)
No hay llamado más grande para el cristiano que aspirar a la paz tras las huellas de la Escritura dónde Cristo nos invita a reunirnos en su nombre, en su presencia, dejando de lado, por un momento las pocas cosas que nos dividen para unirnos entorno al deseo común de obtener la paz. La oración que sigue, compuesta de fr. Brian Terry, SA (Society of the Atonement) puede ser utilizada en un encuentro ecuménico para manifestar el deseo ardiente e insistente de alcanzar la paz en nuestros días.
En el espíritu de la TAU…
Las campanas suenan lentamente mientras ingresan siete representantes. La elección de estos siete refleja la imagen del banquete escatológico dónde todos los pueblos serán llamados a la misma mesa de la Jerusalén celeste. Como referencia podemos ver en las Catacumbas de San Calixto los frescos de los cristianos de las primeras comunidades. El número siete era considerado el número de la perfección, la cifra del cumplimiento.
NOS REUNIMOS EN SILENCIO
Representante 1: Nos congregamos aquí en silencio, en comunión con todos aquellos que oran en Asís.
Nuestro silencio aquí… hace eco al silencio de los líderes del mundo que callan, no hacen oír su voz y no trabajan por la paz. Hace eco también a nuestras comunidades silenciosas y demasiado preocupadas del proprio bienestar para dejarse interpelar. Hace eco a nuestros corazones silenciosos que han olvidado los dones de los cuales Dios nos ha colmado. No hemos sido creados para el silencio. Debemos siempre recordar que, provenientes lugares diversos, somos en realidad un don los unos los otros.
INVITACIÓN A LA ORACIÓN DE ALABANZA Y DE ACCIÓN DE GRACIAS (Esta invitación a la alabanza se basa en una oración de los Nativos de Norteamérica adaptada por el hermano Paul Ojibway, SA.)
Representante 1: Nuestra invitación a la alabanza nos lleva a considerar nuestros puntos de vista y nuestras proveniencias como un don.
(Se pone incienso en las brasas antes de la intervención de cada representante)
Representante 2: Creador del Oriente, te ofrecemos este don en honor de la aurora del nuevo día. Agradecemos y honramos a los pueblos del Oriente: su vida y sus tradiciones espirituales nos enseñan cómo vivir. Todos nosotros deseamos acoger el desafío de un nuevo inicio y encontrar alegría al recorrer nuestro camino, en el surgir cotidiano de la luz. Haz que aprendamos a renovar nuestra mente para encontrar nuevos modos de cuidar de nosotros mismos y de los otros. Gracias por el nacimiento de cada nuevo día. Representante 3: Creador del Norte, te ofrecemos este don en honor de las luchas y de la perseverancia en los días invernales. Agradecemos y honramos a los pueblos del Norte: su vida y sus tradiciones espirituales nos enseñen cómo vivir. Todos nosotros deseamos afrontar los desafíos de este tiempo complejo y confuso. Haz que podamos encontrar la fuerza y el sentido de vivir en el encuentro contigo y con el prójimo y haznos capaces de encontrar nuevos modos para sostenernos y fortalecernos todas las veces que nos sentimos perdidos. Representante 4: Creador del sur, te ofrecemos este don en honor de la vida que llega cada primavera. Agradecemos y honramos a los pueblos del Sur: su vida y tradiciones nos enseñan cómo vivir. Todos nosotros deseamos reencontrar nuestras fuerzas y nuestro alimento en la sorprendente sobreabundancia de la vida. Haz que aprendamos a recibir cada don con respeto, honor y humildad y haznos capaces de generar comprensión y de fomentar nuevos líderes. Gracias por el don de cada persona que ha escogido seguir a Cristo. Representante 5: Creador del Occidente, te ofrecemos este don en honor del fin de cada día, como cumplimiento de nuestros compromisos cotidianos. Agradecemos y honramos a los pueblos del Occidente: su vida y sus tradiciones espirituales nos enseñan cómo vivir. Todos nosotros deseamos vencer el miedo de frente a lo que acaba, al término del día y de cada estación y, así compartir la sabiduría de lo que hayamos aprendido al recorrer tu camino. Haz que podamos encontrar, en nuestras oscuridades, el coraje de buscar una nueva aurora esperando alcanzar la plenitud del corazón, de la mente y del espíritu. Representante 6: Creador del mundo, ofrecemos este don a nuestra madre tierra, que nos nutre en todo por los dones de las creaturas animadas, por todo lo que crece para alimentarnos, por los elementos que hacen posible la vida: luz, agua, aire, fuego. Estamos agradecidos porque nos donas siempre todo lo que es necesario para vivir con honor, respeto, dignidad y humildad. Nosotros no estamos en grado de crear lo que tú nos donas en abundancia en cada estación. Te pedimos que aprendamos a cuidar de tus dones para ser solamente los dispensadores. Haz que nuestros corazones celebren con gratitud para que en cada generación encontremos en Ti nuestra casa y nuestro refugio. Representante 7: Creador de los cielos, te ofrecemos este don de modo que podamos encontrar gozo en nuestras almas mientras danzamos entre las estrellas y conocemos tu amor, tu cuidado y tu compasión. Te pedimos que acojas nuestras súplicas desde el Este hasta el Oeste, desde Norte hasta el Sur, desde las profundidades hacia las alturas de tu creación. En nuestro corazón haz que encontremos la fuerza de vivir en comunión como hermanos con el don de tu creación. Te pedimos que juntos podamos recorrer el camino que conduce a tu casa, en cada estación y por todas las generaciones. Todos los presentes: Creador nuestro, desde el este hasta el oeste, desde el norte hasta el sur, concédenos la paz. Creador nuestro desde la altura a la profundidad, concédenos la paz. Creador nuestro, desde el nacimiento hacia la muerte, concédenos la paz. Creador nuestro, desde la división hacia la reconciliación, concédenos la paz. Creador nuestro, desde la duda hacia la esperanza, concédenos la paz. Creador nuestro, desde la alienación hacia la unidad, concédenos la paz. Creador nuestro, desde el sacrificio de tu Hijo hacia la gracia de tu Espíritu, danos la paz ahora y por siempre. Amén.
PALABRA DE DIOS
Representante 1: Ahora dejemos que la Palabra de Dios rompa el silencio y resuene en todas las direcciones de modo que cada hombre pueda escuchar la Buena Noticia y caminar en la paz y en la benevolencia de Dios.
«Así dice el Señor:
"el cielo es mi trono,
la tierra el estrado de mis pies.
¿Qué casa podrán construirme
o que lugar para mi reposo,
si el universo es obra de mis manos y todo es mío?
- Oráculo del Señor -
En ese pondré mis ojos,
en el humilde y el que tiene un espíritu contrito
en aquel que se estremece ante mis palabras».
Isaías 66, 1-2
LOS EVANGELIOS HABLAN Todos cantan el Aleluya o una aclamación al Evangelio. Durante el Aleluya los lectores desde todas las direcciones de la brújula, Norte, Sur, Este y Oeste se dirigen hacia adelante para proclamar la Palabra. Representante 2: Mateo 12,15-21 Representante 3: Marcos 9,14-29 Representante 4: Lucas 6,37-42 Representante 5: Juan 7,37-39 MEDITACIÓN (Escoger una persona que haga una breve meditación) PETICIÓN DE PERDÓN
Representante 6: Hermanos y hermanas, oremos no sólo por la paz en nuestro mundo, sino también para que nosotros mismos podamos ser instrumentos de aquella paz de la cual el mundo tiene necesidad. Debemos pedir perdón por todas las veces que no hemos cumplido la voluntad de Dios. Recordemos que debemos ante todo pedir perdón para poder ser perdonados. Reconozcamos la bondad de Dios, que es nuestro Padre y reconozcamos nuestros pecados para poder recibir el perdón de Dios todo misericordioso. Reconozcamos que hemos escogido callar en vez de escuchar la Palabra de Dios y de acoger el grito de los hijos de Dios que son víctimas de la injusticia (Adaptado del rito de la reconciliación) Representante 6: Oremos con confianza a Cristo nuestro Redentor. Él es el Buen Pastor que nos busca cuando nos perdemos en el pecado y nos reconduce a Él con alegría.
(Después de cada intención todos responden: Señor ten piedad)
• Por medio de tu muerte nos has hecho una sola cosa con el Padre y nos has dado la salvación: Señor ten piedad. • Has muerto y has resucitado y sentado a la derecha del Padre intercedes por nosotros: Señor ten piedad. • Nos has advertido diciendo que si nos ofendemos mutuamente pecamos contra ti; cúranos de la arrogancia de modo que no nos hiramos unos a otros: Señor ten piedad. • Siendo rico has escogido hacerte pobre por nuestra salvación; concédenos vivir con simplicidad de modo que podamos enriquecernos de ti: Señor ten piedad. • Has venido al mundo para salvar a los pecadores; concédenos en este día la salvación para poder dar a todos testimonio de la Buena Noticia: Señor ten piedad. • Tú que te has ofrecido por la salvación de todos; haz que podamos donarnos y que seamos embajadores de reconciliación y de servicio. Señor ten piedad. • Señor, tú eres el camino que conduce al Padre; perdónanos por todas las veces que damos escándalo a los más pequeños en vez de construir el camino de la Paz. Señor ten piedad. • Has destruido la muerte y has iluminado a toda creatura: llena nuestros corazones con la sobreabundancia del Espíritu Santo: Señor ten piedad. • Has muerto para que aquellos que creen en ti no mueran sino que tengan la vida eterna; haz que muramos a nuestra indiferencia, al egoísmo, a la amargura y a la crueldad. Señor ten piedad. • Tienes el poder de absolver los pecados sobre la tierra; haz que sintamos el peso de nuestros pecados de modo que podamos comprender la grandeza de tu amor. Señor ten piedad.
Representante 6: Pidamos ahora a Dios Padre que perdone nuestros pecados y nos haga capaces de perdonar a aquellos que nos han ofendido.
TODOS: Oh alto y glorioso Dios,
ilumina las tinieblas de mi corazón.
Dame fe recta, esperanza verdadera,
caridad perfecta y humildad profunda.
Dame, Señor, sentido y discernimiento
para cumplir tu verdadera y santa voluntad. Amén
(Oración de San Francisco para pedir el discernimiento)
RITO DE LA MISIÓN La “Tau” es un símbolo conocido desde hace mucho tiempo. Su presencia la encontramos en diversos lugares en la esfera de la cultura Mediterránea. Sea en la lengua fenicia como en hebreo, la tau es la última letra del alfabeto y se convierte de esta manera en el símbolo del cumplimento. En hebreo la Tau es la “T” o una letra en forma de cruz. Y también la Tau es la primera letra de la Torá, la ley que concede la salvación, se convierte en una abreviación, inmediatamente comprensible, para representar la ley y la salvación. En el alfabeto griego, la Tau es la decimonovena letra, la del perfil cruciforme, y era considerada un signo de vida y de resurrección; era a menudo asociada con la octava letra “theta” que representa la muerte, para hablar del ciclo de la vida humana. El profeta Ezequiel tuvo una visión donde aquellos que permanecieron fieles eran marcados con el signo de la tau, el signo de la alianza, de la fe y de la salvación (Ez 9,4) En la Iglesia de los primeros siglos, la tau era usada como símbolo de la realización y del cumplimiento de la voluntad de Dios en el enviar sobre la tierra a su hijo Jesús. Como símbolo, la Tau es asociada al eremita egipcio del tercer siglo San Antonio, abad, considerado el padre del monaquismo quien es representado frecuentemente portando una tau endosada sobre su capa. Sin embargo, San Francisco de Asís, es el santo conocido por haber difundido la Tau en todo el mundo. Se cuenta que Francisco estuvo en Roma, probablemente durante la celebración del IV Concilio de Letrán y que oyó al Papa Inocencio III hablar de Ezequiel y del significado de la Tau. Francisco hizo suyo aquel símbolo con el cual se identificó inmediatamente. Los temas de la conversión, de la salvación, de la fidelidad a la Palabra y a la voluntad de Dios parecían ser aquellos que calaban en el corazón de Francisco. La tau es entonces la cruz de Cristo y asume el significado de perdón y de paz. Se dice que Francisco diera a su sayal la forma de la tau para abrazar la cruz en su significado profundo de vida, perdón y salvación. Llevando el sayal en forma de tau cada día, los hermanos se convierten así en una tau viviente, un crucifijo que camina para recordar al mundo el amor de Dios y su misericordia. Fue a través de la predicación de la Palabra que Francisco difundió la Tau en el mundo cristiano como símbolo para renovar cada día el llamado bautismal a “revestirnos de Cristo” y creer en la Buena Noticia. Y quizá especialmente por la itinerancia en la predicación de la Palabra de Dios, la tau se ha convertido en un punto de referencia ¡en una señal a seguir! En este día, en el cual estamos reunidos para pedir por la paz, la tau nos pide vivir en unidad, conversión, obediencia a la voluntad de Dios y en el espíritu de Dios que es Espíritu de paz y de perdón. Hoy es nuestro compromiso y responsabilidad ser punto de referencia para el mundo y llamar a todos los hombres a ser fieles al Pacto de amor con Dios. ENVÍO A LA MISIÓN EN EL ESPÍRITU DE LA TAU
Representante 4: “Bienaventurados los pacíficos, porque serán llamados hijos de Dios” (Mt. 5,9). Son verdaderamente pacíficos aquellos que en todas las contrariedades que soportan en este mundo, por el amor del Señor nuestro Jesucristo, conservan la paz en el alma y en el cuerpo. (De la Admonición XV de San Francisco). Representante 3: “Hagan todo lo que esté en sus manos para conservar la unidad del espíritu por medio del vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo espíritu, como una sola es la esperanza a la cual han sido llamados de acuerdo a la vocación recibida; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Un solo Dios y Padre de todos, que está por encima de todos, que obra por medio de todos y está presente en todos” (Ef. 4, 3-6). Representante 2: “Eran perseverantes en la enseñanza de los apóstoles y en la comunión, en la fracción del pan y en la oración” (Hech. 2,42 - Tema de la Semana de oración por la unidad de los Cristianos 2011). Representante 1: Les dijo: "Vayan por todo el mundo y proclamen el Evangelio a toda creatura” (Mc 16,15).
(Los siete representantes van a distribuir una Tau a todos los presentes mientras la asamblea entona el canto final de envío a la misión) CANTO DE DESPEDIDA

Oración Ecuménica INTRODUCCIÓN
Esta oración se fundamenta en tres ideas convergentes. La oración se une ante todo a la Jornada Mundial por la Paz a través del silencio. Esta oración explora cuál es el significado del silencio y del pecado. La perspectiva desde la cual está dirigida esta oración es la de la comprensión de las diversas “direcciones”. Las lecturas ayudan a orientarse y precisan una nueva identidad: aquella de ser “embajadores de paz y de reconciliación” capaces de romper el silencio, portando sobre sí la Tau, tercer elemento en torno al cual gira la oración, símbolo del cumplimiento de la voluntad de Dios.
“Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre,
estoy en medio de ustedes”. (Mt. 18,20) “Y cualquier cosa que pidan en mi nombre, la haré,
 para que el Padre sea glorificado en el Hijo”. (Jn. 14,13)
No hay llamado más grande para el cristiano que aspirar a la paz tras las huellas de la Escritura dónde Cristo nos invita a reunirnos en su nombre, en su presencia, dejando de lado, por un momento las pocas cosas que nos dividen para unirnos entorno al deseo común de obtener la paz. La oración que sigue, compuesta de fr. Brian Terry, SA (Society of the Atonement) puede ser utilizada en un encuentro ecuménico para manifestar el deseo ardiente e insistente de alcanzar la paz en nuestros días.
En el espíritu de la TAU…
Las campanas suenan lentamente mientras ingresan siete representantes. La elección de estos siete refleja la imagen del banquete escatológico dónde todos los pueblos serán llamados a la misma mesa de la Jerusalén celeste. Como referencia podemos ver en las Catacumbas de San Calixto los frescos de los cristianos de las primeras comunidades. El número siete era considerado el número de la perfección, la cifra del cumplimiento.
NOS REUNIMOS EN SILENCIO
Representante 1: Nos congregamos aquí en silencio, en comunión con todos aquellos que oran en Asís.
Nuestro silencio aquí… hace eco al silencio de los líderes del mundo que callan, no hacen oír su voz y no trabajan por la paz. Hace eco también a nuestras comunidades silenciosas y demasiado preocupadas del proprio bienestar para dejarse interpelar. Hace eco a nuestros corazones silenciosos que han olvidado los dones de los cuales Dios nos ha colmado. No hemos sido creados para el silencio. Debemos siempre recordar que, provenientes lugares diversos, somos en realidad un don los unos los otros.
INVITACIÓN A LA ORACIÓN DE ALABANZA Y DE ACCIÓN DE GRACIAS (Esta invitación a la alabanza se basa en una oración de los Nativos de Norteamérica adaptada por el hermano Paul Ojibway, SA.)
Representante 1: Nuestra invitación a la alabanza nos lleva a considerar nuestros puntos de vista y nuestras proveniencias como un don.
(Se pone incienso en las brasas antes de la intervención de cada representante)
 Representante 2: Creador del Oriente, te ofrecemos este don en honor de la aurora del nuevo día. Agradecemos y honramos a los pueblos del Oriente: su vida y sus tradiciones espirituales nos enseñan cómo vivir. Todos nosotros deseamos acoger el desafío de un nuevo inicio y encontrar alegría al recorrer nuestro camino, en el surgir cotidiano de la luz. Haz que aprendamos a renovar nuestra mente para encontrar nuevos modos de cuidar de nosotros mismos y de los otros. Gracias por el nacimiento de cada nuevo día. Representante 3: Creador del Norte, te ofrecemos este don en honor de las luchas y de la perseverancia en los días invernales. Agradecemos y honramos a los pueblos del Norte: su vida y sus tradiciones espirituales nos enseñen cómo vivir. Todos nosotros deseamos afrontar los desafíos de este tiempo complejo y confuso. Haz que podamos encontrar la fuerza y el sentido de vivir en el encuentro contigo y con el prójimo y haznos capaces de encontrar nuevos modos para sostenernos y fortalecernos todas las veces que nos sentimos perdidos. Representante 4: Creador del sur, te ofrecemos este don en honor de la vida que llega cada primavera. Agradecemos y honramos a los pueblos del Sur: su vida y tradiciones nos enseñan cómo vivir. Todos nosotros deseamos reencontrar nuestras fuerzas y nuestro alimento en la sorprendente sobreabundancia de la vida. Haz que aprendamos a recibir cada don con respeto, honor y humildad y haznos capaces de generar comprensión y de fomentar nuevos líderes. Gracias por el don de cada persona que ha escogido seguir a Cristo. Representante 5: Creador del Occidente, te ofrecemos este don en honor del fin de cada día, como cumplimiento de nuestros compromisos cotidianos. Agradecemos y honramos a los pueblos del Occidente: su vida y sus tradiciones espirituales nos enseñan cómo vivir. Todos nosotros deseamos vencer el miedo de frente a lo que acaba, al término del día y de cada estación y, así compartir la sabiduría de lo que hayamos aprendido al recorrer tu camino. Haz que podamos encontrar, en nuestras oscuridades, el coraje de buscar una nueva aurora esperando alcanzar la plenitud del corazón, de la mente y del espíritu. Representante 6: Creador del mundo, ofrecemos este don a nuestra madre tierra, que nos nutre en todo por los dones de las creaturas animadas, por todo lo que crece para alimentarnos, por los elementos que hacen posible la vida: luz, agua, aire, fuego. Estamos agradecidos porque nos donas siempre todo lo que es necesario para vivir con honor, respeto, dignidad y humildad. Nosotros no estamos en grado de crear lo que tú nos donas en abundancia en cada estación. Te pedimos que aprendamos a cuidar de tus dones para ser solamente los dispensadores. Haz que nuestros corazones celebren con gratitud para que en cada generación encontremos en Ti nuestra casa y nuestro refugio. Representante 7: Creador de los cielos, te ofrecemos este don de modo que podamos encontrar gozo en nuestras almas mientras danzamos entre las estrellas y conocemos tu amor, tu cuidado y tu compasión. Te pedimos que acojas nuestras súplicas desde el Este hasta el Oeste, desde Norte hasta el Sur, desde las profundidades hacia las alturas de tu creación. En nuestro corazón haz que encontremos la fuerza de vivir en comunión como hermanos con el don de tu creación. Te pedimos que juntos podamos recorrer el camino que conduce a tu casa, en cada estación y por todas las generaciones. Todos los presentes: Creador nuestro, desde el este hasta el oeste, desde el norte hasta el sur, concédenos la paz. Creador nuestro desde la altura a la profundidad, concédenos la paz. Creador nuestro, desde el nacimiento hacia la muerte, concédenos la paz. Creador nuestro, desde la división hacia la reconciliación, concédenos la paz. Creador nuestro, desde la duda hacia la esperanza, concédenos la paz. Creador nuestro, desde la alienación hacia la unidad, concédenos la paz. Creador nuestro, desde el sacrificio de tu Hijo hacia la gracia de tu Espíritu, danos la paz ahora y por siempre. Amén.
PALABRA DE DIOS
Representante 1: Ahora dejemos que la Palabra de Dios rompa el silencio y resuene en todas las direcciones de modo que cada hombre pueda escuchar la Buena Noticia y caminar en la paz y en la benevolencia de Dios.
«Así dice el Señor:
"el cielo es mi trono,
la tierra el estrado de mis pies.
¿Qué casa podrán construirme
o que lugar para mi reposo,
si el universo es obra de mis manos y todo es mío?

- Oráculo del Señor -
En ese pondré mis ojos,
en el humilde y el que tiene un espíritu contrito
en aquel que se estremece ante mis palabras».
Isaías 66, 1-2
LOS EVANGELIOS HABLAN Todos cantan el Aleluya o una aclamación al Evangelio. Durante el Aleluya los lectores desde todas las direcciones de la brújula, Norte, Sur, Este y Oeste se dirigen hacia adelante para proclamar la Palabra. Representante 2: Mateo 12,15-21 Representante 3: Marcos 9,14-29 Representante 4: Lucas 6,37-42 Representante 5: Juan 7,37-39 MEDITACIÓN (Escoger una persona que haga una breve meditación) PETICIÓN DE PERDÓN
Representante 6: Hermanos y hermanas, oremos no sólo por la paz en nuestro mundo, sino también para que nosotros mismos podamos ser instrumentos de aquella paz de la cual el mundo tiene necesidad. Debemos pedir perdón por todas las veces que no hemos cumplido la voluntad de Dios. Recordemos que debemos ante todo pedir perdón para poder ser perdonados. Reconozcamos la bondad de Dios, que es nuestro Padre y reconozcamos nuestros pecados para poder recibir el perdón de Dios todo misericordioso. Reconozcamos que hemos escogido callar en vez de escuchar la Palabra de Dios y de acoger el grito de los hijos de Dios que son víctimas de la injusticia (Adaptado del rito de la reconciliación) Representante 6: Oremos con confianza a Cristo nuestro Redentor. Él es el Buen Pastor que nos busca cuando nos perdemos en el pecado y nos reconduce a Él con alegría.
(Después de cada intención todos responden: Señor ten piedad)
 • Por medio de tu muerte nos has hecho una sola cosa con el Padre y nos has dado la salvación: Señor ten piedad. • Has muerto y has resucitado y sentado a la derecha del Padre intercedes por nosotros: Señor ten piedad. • Nos has advertido diciendo que si nos ofendemos mutuamente pecamos contra ti; cúranos de la arrogancia de modo que no nos hiramos unos a otros: Señor ten piedad. • Siendo rico has escogido hacerte pobre por nuestra salvación; concédenos vivir con simplicidad de modo que podamos enriquecernos de ti: Señor ten piedad. • Has venido al mundo para salvar a los pecadores; concédenos en este día la salvación para poder dar a todos testimonio de la Buena Noticia: Señor ten piedad. • Tú que te has ofrecido por la salvación de todos; haz que podamos donarnos y que seamos embajadores de reconciliación y de servicio. Señor ten piedad. • Señor, tú eres el camino que conduce al Padre; perdónanos por todas las veces que damos escándalo a los más pequeños en vez de construir el camino de la Paz. Señor ten piedad. • Has destruido la muerte y has iluminado a toda creatura: llena nuestros corazones con la sobreabundancia del Espíritu Santo: Señor ten piedad. • Has muerto para que aquellos que creen en ti no mueran sino que tengan la vida eterna; haz que muramos a nuestra indiferencia, al egoísmo, a la amargura y a la crueldad. Señor ten piedad. • Tienes el poder de absolver los pecados sobre la tierra; haz que sintamos el peso de nuestros pecados de modo que podamos comprender la grandeza de tu amor. Señor ten piedad.
Representante 6: Pidamos ahora a Dios Padre que perdone nuestros pecados y nos haga capaces de perdonar a aquellos que nos han ofendido.
TODOS: Oh alto y glorioso Dios,
ilumina las tinieblas de mi corazón.
Dame fe recta, esperanza verdadera,
caridad perfecta y humildad profunda.
Dame, Señor, sentido y discernimiento
para cumplir tu verdadera y santa voluntad. Amén
(Oración de San Francisco para pedir el discernimiento)
 RITO DE LA MISIÓN La “Tau” es un símbolo conocido desde hace mucho tiempo. Su presencia la encontramos en diversos lugares en la esfera de la cultura Mediterránea. Sea en la lengua fenicia como en hebreo, la tau es la última letra del alfabeto y se convierte de esta manera en el símbolo del cumplimento. En hebreo la Tau es la “T” o una letra en forma de cruz. Y también la Tau es la primera letra de la Torá, la ley que concede la salvación, se convierte en una abreviación, inmediatamente comprensible, para representar la ley y la salvación. En el alfabeto griego, la Tau es la decimonovena letra, la del perfil cruciforme, y era considerada un signo de vida y de resurrección; era a menudo asociada con la octava letra “theta” que representa la muerte, para hablar del ciclo de la vida humana. El profeta Ezequiel tuvo una visión donde aquellos que permanecieron fieles eran marcados con el signo de la tau, el signo de la alianza, de la fe y de la salvación (Ez 9,4) En la Iglesia de los primeros siglos, la tau era usada como símbolo de la realización y del cumplimiento de la voluntad de Dios en el enviar sobre la tierra a su hijo Jesús. Como símbolo, la Tau es asociada al eremita egipcio del tercer siglo San Antonio, abad, considerado el padre del monaquismo quien es representado frecuentemente portando una tau endosada sobre su capa. Sin embargo, San Francisco de Asís, es el santo conocido por haber difundido la Tau en todo el mundo. Se cuenta que Francisco estuvo en Roma, probablemente durante la celebración del IV Concilio de Letrán y que oyó al Papa Inocencio III hablar de Ezequiel y del significado de la Tau. Francisco hizo suyo aquel símbolo con el cual se identificó inmediatamente. Los temas de la conversión, de la salvación, de la fidelidad a la Palabra y a la voluntad de Dios parecían ser aquellos que calaban en el corazón de Francisco. La tau es entonces la cruz de Cristo y asume el significado de perdón y de paz. Se dice que Francisco diera a su sayal la forma de la tau para abrazar la cruz en su significado profundo de vida, perdón y salvación. Llevando el sayal en forma de tau cada día, los hermanos se convierten así en una tau viviente, un crucifijo que camina para recordar al mundo el amor de Dios y su misericordia. Fue a través de la predicación de la Palabra que Francisco difundió la Tau en el mundo cristiano como símbolo para renovar cada día el llamado bautismal a “revestirnos de Cristo” y creer en la Buena Noticia. Y quizá especialmente por la itinerancia en la predicación de la Palabra de Dios, la tau se ha convertido en un punto de referencia ¡en una señal a seguir! En este día, en el cual estamos reunidos para pedir por la paz, la tau nos pide vivir en unidad, conversión, obediencia a la voluntad de Dios y en el espíritu de Dios que es Espíritu de paz y de perdón. Hoy es nuestro compromiso y responsabilidad ser punto de referencia para el mundo y llamar a todos los hombres a ser fieles al Pacto de amor con Dios. ENVÍO A LA MISIÓN EN EL ESPÍRITU DE LA TAU
Representante 4: “Bienaventurados los pacíficos, porque serán llamados hijos de Dios” (Mt. 5,9). Son verdaderamente pacíficos aquellos que en todas las contrariedades que soportan en este mundo, por el amor del Señor nuestro Jesucristo, conservan la paz en el alma y en el cuerpo. (De la Admonición XV de San Francisco). Representante 3: “Hagan todo lo que esté en sus manos para conservar la unidad del espíritu por medio del vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo espíritu, como una sola es la esperanza a la cual han sido llamados de acuerdo a la vocación recibida; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Un solo Dios y Padre de todos, que está por encima de todos, que obra por medio de todos y está presente en todos” (Ef. 4, 3-6). Representante 2: “Eran perseverantes en la enseñanza de los apóstoles y en la comunión, en la fracción del pan y en la oración” (Hech. 2,42 - Tema de la Semana de oración por la unidad de los Cristianos 2011). Representante 1: Les dijo: "Vayan por todo el mundo y proclamen el Evangelio a toda creatura” (Mc 16,15).
(Los siete representantes van a distribuir una Tau a todos los presentes mientras la asamblea entona el canto final de envío a la misión) CANTO DE DESPEDIDA