Témoignages - 7 de enero de 2011

es - « El Amor de Cristo nos urge… »

¿Comprometerse con los Inmigrantes ?

Es una llamada del Capítulo general y para muchas de nosotras es una realidad que vivimos desde hace decenas de años.

Mi compromiso con los Inmigrantes se remonta al comienzo de mi vida de HA. En los años 50, fui enviada a St Etienne y más tarde a St Chamond, dos ciudades donde los trabajadores extranjeros, sobre todo argelinos eran numerosos : habían ido a buscarlos para trabajar en las minas y en las grandes fábricas metalúrgicas. Algunos de ellos habían venido con sus familias y a menudo nos llamaban como trabajadoras familiares y enfermeras, sobre todo para los nacimientos a domicilio, ya que estas mujeres jóvenes no tenían ni familia, ni amigas que pudieran echarles una mano. Siempre éramos bien acogidas con la hospitalidad tradicional de estas poblaciones, a pesar de estar en guerra, esta guerra de Argelia que causó desgarros tan grandes. Algunos nos decían : “Si desaparezco o soy arrestado, te ocuparás de mi mujer y de mis hijos.” Descubrimiento de un pueblo y cuestionamiento de la colonización…

Después llegué a St Denis donde los trabajadores extranjeros eran numerosos y donde subsisten aún inmensas zonas de chabolas habitadas por numerosos portugueses y maghrebíes en condiciones de vida indignas.

Más tarde en París, fueron los años sombríos de América Latina : acoger a los refugiados, acompañarlos, informarse e informar (durante varios años participé en el equipo DIAL) y con Justicia y Paz Francia, trabajé en la Comisión que pusieron en marcha los Obispos de Francia para reflexionar acerca de la realidad de la Inmigración.

En Rouen, descubrí aún más la inmigracion africana : pastoral de los Inmigrantes, catequesis de los Senegaleses, grupo de mujeres islamo-cristianas y después en Bourges, Comité de Vigilancia para la defensa del derecho de los extranjeros, comité pluralista que abarcaba desde el “Secours catholique” a los sindicatos del sur, la pastoral de los Inmigrantes al Partido Comunista, y se implicó cada vez más en el acompañamiento y la defensa de los demandantes de asilo y de los sin papeles. « Nos comprometemos con otros para que la persona sea respetada. » (RV 21)

Esta relectura hace revivir muchos rostros, nombres, personas, mujeres, niños, familias separadas, divididas, rotas, historias individuales y también pueblos. « Con ellos, caminamos por caminos de éxodo, de liberación, y de alianza. » (RV 17)

Este compromiso lo vivo en comunidad y sostenida por ella (RV 22). Hoy se trata a veces de discernir juntas la ayuda que podemos aportar a extranjeros amenazados de expulsión.

Estoy implicada como mujer y como ciudadana :
¡El desafío es inmenso ! Actualmente las Migraciones afectan a millones de personas y corren el riesgo de acrecentarse aún más en los años que vienen : cambios climáticos que provocan inundaciones (Bangladesh por ejemplo), hambrunas, guerras...
La política de nuestros países no puede dejarnos indiferentes : « La Iglesia no puede ni debe enarbolar la batalla política para edificar una sociedad la más justa posible. No puede ni debe ponerse en el lugar del Estado. Pero no puede ni debe tampoco permanecer apartada de la lucha por la justicia. Debe integrarse en la misma mediante la argumentación racional y debe despertar las fuerzas espirituales sin las cuales la justicia, que requiere renuncias, no puede afirmarse ni desarrollarse… » (Benito XVI, Encíclica Dios es Amor, n° 28)
Vivo dolorosamente la política actual de Francia hacia los extranjeros y el rencor que se acumula contra nosotros, reconociendo a la vez que el problema es complejo y que no hay una respuesta sencilla. Veo cada vez más importante la acción institucional, “la acción de grupos de presión”, para « hacer efectiva la solidaridad como fuerza transformadora para un mundo nuevo a través del trabajo con otros, en redes, asociaciones, campañas. » (Capítulo 2005)
Muchas de nosotras estamos muy presentes en lo concreto de la vida, junto a los emigrantes, a menudo con otros. Me parece muy importante que seamos activas en estas redes, incluyendo las redes pluralistas donde se codean opciones diversas. Aquí se juega la visibilidad y la credibilidad de la Iglesia : « ¡Es genial trabajar juntos ! ¡Esto ha hecho caer mis prejuicios ! ¡Jamás hubiera esperado esto de una “bonne soeur” ! »

...Como cristiana, como Hermanita de la Asunción
En el orígen de mi vocación la palabra de Dios a Moisés halló eco en mí : « He visto la miseria de mi pueblo, he escuchado su grito... Dios es el que « hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos, protege al extranjero, sostiene a la viuda y al huérfano. » (Ps.146, 7-9). Mostrando a Jesús humillado, escarnecido, rechazado, condenado a muerte, coronado de espinas, Pilatos exclama : « He aquí al Hombre ». Como en eco, le responde la voz del Centurión : « En verdad, este Hombre era el Hijo de Dios. »

Ver en todo hombre humillado, rechazado, torturado, un Hijo de Dios, mejor, « el Hijo de Dios », ¿Hay motivación más urgente para defender los derechos de este hombre ?. ¡Para Jesús no hay excluídos ni personas rechazables, ni pueblos que sobren ! Cada uno, cada una tiene precio a los ojos de Dios y su nombre está gravado en la palma de sus manos.

¡Y a pesar de estas convicciones fuertes, el compromiso con los refugiados, los sin papeles, a menudo es una prueba para la fe ! Cada encuentro, cada escucha nos coloca en presencia del misterio, del escándalo del sufrimiento y del mal.

¿Cómo hablar de Dios a personas que han vivido tales sufrimientos ? ¿Por qué ?, ¿Por qué este sufrimiento de los inocentes ? Si Dios existe y nos ama, ¿Cómo es posible ?

El segundo escándalo con el que tropiezo, es la enormidad y las formas múltiples del mal : el mal a nivel macro : guerras, intereses económicos, sed de poder, rivalidades, abismo entre las palabras y los actos (PNUD : ¡90 millares de dólares para el desarrollo, 900 millares de dólares para las armas !), abismo cada vez más enorme entre ricos y pobres, etc. Y el mal en lo cotidiano : todo lo que se encierra en el corazón humano... incluyendo el mío. La mentira, el engaño, la explotación… y la indiferencia, el racismo, las falsas excusas. ¿Y la libertad humana ?

A la vez que estamos llamados a no tolerar este sufrimiento y este mal, tenemos que ser lúcidos : es cierto que algunos refugiados no nos dicen la verdad (y los comprendemos), es cierto que hay muchos papeles falsos que circulan, que las personas son explotadas a veces por sus compatriotas e incluso por sus familias. Debemos comprenderlos, no juzgarlos y a la vez saber discernir para su propio interés y para que puedan seguir siendo credibles.

Comprometida con personas muy diversas, también soy solidaria con mi Iglesia.
Muchos cristianos están presentes y comprometidos con los Inmigrantes, sobre todo en las barriadas ; algunas parroquias ocupadas por los sin papeles han sido formidables, pero muchos católicos comparten los prejuicios sobre los inmigrados y los extranjeros ; se ha hablado de la influencia de Le Pen en las personas : lepénisación de los espíritus ; la realidad de la inmigración pesa mucho durante el periodo electoral y se utiliza para fomentar el miedo.
El Papa publica cada año una carta para la Jornada del Emigrante. ¿Qué eco encuentra en nuestras comunidades, Parroquias, lugares de Iglesia de las que hacemos parte ?
En algunas parroquias los inmigrantes son numerosos. ¿Encuentran su pleno lugar ?
Como Congregación internacional, hacemos la experiencia de la fecundidad del encuentro de las diferentes culturas y mentalidades, entre nosotras y con los seglares con quienes compartimos nuestro trabajo y espiritualidad. ¿Sabemos darlo a conocer ?.
Con otras Congregaciones, ¿No podríamos más a menudo tomar postura colectivamente junto con otras organizaciones para alertar o protestar contra tal medida o tal proyecto de ley ? La mundialización, el mestizage, la mezcla de poblaciones, ¿No son acaso prefiguración del Reino que vendrá ?

En nuestro compromiso con los Emigrantes, contemplamos sobre todo los aspectos dramáticos, dolorosos. ¡Sin embargo, no todo es tan negativo !

¡Qué riqueza en todos estos intercambios multiculturales ! ¡Qué alegría en las fiestas donde se suceden cantos y danzas de todas partes y se degustan pastelillos europeos, africanos, asiáticos ! ¡Qué fervor gozoso en estas celebraciones de Fiestas de los Pueblos, de Vigilias Pascuales en que las diferentes comunidades reunidas expresan su única fe dentro de la diversidad !. A través de las vicisitudes y los sufrimientos del éxodo y del exilio, ¿No estamos en marcha hacia la Jerusalén celeste donde « todo será recapitulado en Cristo ? », donde se reunirá « una muchedumbre inmensa que nadie podría contar, de todas las naciones, pueblos y lenguas. » (Apoc.7, 9)

Rose-Marie Chaine
Hermanita de la Asunción